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Mostrando entradas de 2024

この金継ぎも継ぎやないです

[Este kintsugi ¹    tampoco es un parche ² ] Kono kintsugi mo tsugi yanaidesu Si rompo el jarrón y lo reparo y hago el kintsugi más precioso de todos, y con cariño hago arte escultórico del árbol muerto, y me hago cargo metalizando su interior con mi sangre; si aun así veo el jarrón que rompí aún roto el problema no es del jarrón ni de su autor. El problema son mis ojos.  (1) 金継ぎ /kintsugi/ = parche dorado. Es una técnica japonesa para arreglar roturas en cerámica con barniz con oro. (2) 継ぎ /tsugi/ = parche. Imagen generada con IA  de ©Shathu Entayla

Némesis

Me cuesta mucho hablar. Me cuesta hablar porque no me siento seguro en ninguna parte en ninguna persona  en ningún tiempo en ningún espacio. Me cuesta hablar porque no han salido las lágrimas primero. Porque reniegan de salir. Porque no saben qué zarpas tenebrosas podrían cogerlas y hacer suya la vulnerabilidad: la única coraza que tengo para mantenerme. Erguido no puedo mantenerme. No puedo. Ahora mismo  cualquier ropa aunque da calor es un refugio. La oscuridad es refugio, un refugio en el que puedo batallar por dentro en el que puedo anhelar salir de mí mismo. en el que puedo no destruir aquello que quiero porque solo estoy yo.  No hay nadie más a quién destruir.  Si destruyo a alguien es a mí. Me gustaría derretirme. Hacerme de arcilla blanca. Que mi piel acabase impregnada  en alguna baldosa que pudiese pasar desapercibida. Una baldosa sin conciencia. Inmanente. Víctima  pasiva del paso de los tiempos; de la geología y su poder. Sin sentir nada. Me gustaría no sentir nada. Me gust

El pozo

Cuando te pedí cariño me lo negaste. Y cuando me tocaste ya no quería que me tocaras. Y no entendiste. Y no entendí. Y me fui a llorar afuera buscando en la brisa fría el camino de vuelta. Cuando te pedí cariño me lo negaste. Y al rechazarme no me ofendiste no vino el fuego de la ira no sino el pozo oscuro de la tristeza que no era más  que otra sombra de la soledad. Cuando te pedí cariño me lo negaste. Al rechazarme soltaste sin querer el único dedo que tenía agarrándome al borde del pozo. Y caí dentro. Y no entendiste. Y no entendí. Y me fui a llorar fuera y a escribir para buscar en teclas frías el camino de vuelta hacia mí. Cuando te pedí cariño me lo negaste. Y ahora estoy al fondo del pozo caído aturdido pero pensando más en subir y no en caer al abismo. Ya estoy en mí. Ya me he visto. Cuando pueda levantarme desde mí estaré en mí. Para que puedas abrazarme. Un abrazo tuyo ahora caería al pozo. La luz del amor no se ve desde aquí. Y sé que no entendiste no entendí pero ya entiend

Tu forma de cuidar

Hay algo genuino  en tu forma de cuidar algo torpe e impreciso pero certero. Tu forma de cuidar aunque es experta no es entrenada. Viene de pisar la piedra tropezar la piedra y acabar puliéndola. Foto de Žaneta Mišutová en Pexels  de ©Shathu Entayla

Ojos de hogar

Es que es mirarte y sonreírme las arenas del pecho; es abrazarte y encerrarme en burbujas de afecto y medio mareado ahora mismo te escribo que te quiero tanto como me quiero contigo y que pájaros vuelan en acantilados sinuosos y que nubes corren entre las fibras del aire y que volcanes supuran el zumo de la tierra y que el tiempo acecha y también arredra pero es que no importa lo más mínimo todo eso; que, mientras, tú y yo en la cama, entre abrazos y besos y cuando el corazón llueve, desahuciamos a la pena. Entre dolor molar, mareo y el malestar que siento te siento cerca, te echo de menos y te quiero y tengo delante de mí en mi cabeza mil recuerdos de tí amándome, cuidándome, como si no hubiera tiempo y esa sensación sin tiempo me hace sentir eterno como el universo que creó el resto de universos como el din, como el nirvana, como en el firmamento encontrar siempre algo al mirarlo y que sea nuevo o embelesarse con la fija aleatoriedad del cielo. Villúcidos colores llenos de retazos má

Follar para desnudarse

Follar siempre al menos una vez al menos desnudarnos una vez del todo para poder hablar, sobre-todo. Si te he desnudado y me has desnudado al menos una vez ya nada es tabú. Si ya te he desnudado y me has desnudado los complejos se quedan en la ropa y las excusas, líquidas, sobre la cama y de los quejidos sólo se oyen ya los ecos de los orgasmos y se ha disuelto el miedo hasta la ternura del abrazo. Si ya te he desnudado y me has desnudado al menos una vez ya nada es tabú y seguiremos desnudos al volver a vestirnos. Follar siempre al menos una vez para desnudarse una vez una última vez para nunca tener que volver a vestirnos. Imagen de mopiaoyao  en Pixabay  de ©Shathu Entayla

Abrazar bien

Yo abrazo hasta el alma a todo aquel que me deja porque todo el mundo se merece asomarse al hombro ajeno y encontrarse el alma abierta. Imagen de Pezibear  en Pixabay  de ©Shathu Entayla

(No) quiero ser Antonio Banderas (Conciliación IV)

Antonio Banderas  pidió perdón por haberse perdido la infancia de su hija. Yo voy hacia allí. Y no sé si lo quiero. Ya me estoy quedando sin tiempo. Lanzo cuerdas de afecto y vida a las argollas de la red que me cuida para que estén cerca para que me acompañen y tenerlas y puedo apenas. Dedico más tiempo a intentar llegar a llegar a llegar a algo que a tenerlo. No hay más. Así va esto. O sea que voy hacia allí y no sé si lo quiero. No soy Antonio Banderas y ya apenas tengo tiempo. Y ya quiero el afluente que lleva a casa y el teatro que dura más que la guerra y el hogar con todas a las que quiero. Quiero lo común del hogar pero la farándula hace añicos la comunidad. Una comunidad que, por plural siempre tuvo resquebrajos abiertos. Luchar por arte y amor: ese es mi sueño. Es mi afluente definitivo. Construyo mi arca como Noé hizo y, o muero en el intento en el tambaleo de la precariedad y en atomizaciones comunes que no elijo o muero monógamo,  hipotecado funcionario a plazo fijo. Prefi

(In)mobiliaria (Conciliación III)

Entonces le pregunto a la inmobiliaria cómo es la casa. Y hay una cama de matrimonio. Y hay espacio para hijos. Y no hay espacio para amantes ni una plaza en el salón un cardos ni decumanos que unan, al modo romano las vidas de todas las personas que me habitan. La inmobiliaria me quiere discreto en todos los sentidos pero soy continuo y continúo espectrando en mi cabeza las paredes de este sitio imaginando mansiones con apenas columnas maestras pequeñas y habitaciones como salones y salones como países y países como planetas de gente que se conecta se circunnavega y se encuentra los pasillos son cortos como parpadeos y los encuentros largos como odiseas todo el mundo hace la comida y limpia todo el mundo hace la vida con su vida y la concilia todo el mundo hace el amor sea como sea que lo imagina. La inmobiliaria me dice que no que son dos habitaciones un baño a 15 minutos del metro con plaza de garaje y 1500€ euros sin gastos incluidos, por supuesto. La inmobiliaria no sabe que quier

No es suficiente drama (Conciliación II)

Dos cadenas me atraviesan. El escenario y el hogar. En el escenario todo es para el otro. Se paga el precio de uno mismo como el sacerdote a dios como al bebé la placenta. El escenario es un hogar compartido sacro de otro tiempo antiguo pero hace tiempo que no es seguro. El hogar del teatro dura como máximo 90 minutos o 120 minutos o los que dure minutos lo que dura el sueño de Wagner minutos lo que dura el portal a otro mundo minutos lo que dura el encuentro. Lo que dura en minutos si quiero que me calme no llega a segundos. Lo que dura el hogar se pierde en las colas de salida en la taquilla en el camino a casa en los premios en el olvido. Y en camerinos me quedo pensando en el hogar sacro de otro tiempo antiguo uno que no acaba un sueño de Wagner perpetuo un portal que extiende el mundo no un museo un portal que extiende el mundo y no se cierra. Un hogar en la guerra de vivir. Siempre con la puerta abierta. El teatro  para ser hogar debería de durar más que la guerra. de ©Shathu Ent

El afluente (Conciliación I)

¿Hacia dónde va la vida? Seguir sus aguas bravas mientras añoras los pueblos que cruzas. Seguir esperando el afluente correcto que te lleva a casa. El afluente que lleva a casa… No quiero navegarlo. Yo quiero cogerlo y abrazarlo como quien abraza a una sirena. Anhelo ese afluente como el agua abisal, a la nube como la luz, a la otra punta de la galaxia como la muerte, a la vida. Ese afluente será mi pueblo. Será mi vida. ¿Hacia dónde va la vida? Seguir sus aguas bravas mientras añoras los pueblos que cruzas. Seguir ganándote el pan para construir el afluente que te lleva a casa. ¿Pero cuánta vida tengo que construir para vivirla? ¿Cuánto pan he de ganar para pasar de navegar la vida y empezar a habitarla? Imagen de ArtTower  en Pixabay de ©Shathu Entayla

Lo universal

          Lo universal  está mal dicho. Lo universal implica “del universo” entero con sus aristas sus excepciones en todos sus dominios. Lo universal no es tal. Lo universal lo creamos todos si lo decimos; es la manera de bailar de la loba de mil patas humanas: el bailar que le dijimos. Lo universal no es nada por querer que todo sea lo mismo. Lo universal no es sino la destilación de  lo específico. Imagen de Geralt  en Pixabay  de ©Shathu Entayla

Los tres tiempos

El tiempo se puede dividir en tres: todo el que no viviste, el que vives, y el que no vivirás jamás. Existe un tiempo entre tú y el eterno antes, y otro entre tú y el eterno jamás: la entrevida, entre el principio y tu principio; la entremuerte, entre muerte y eternidad. El tiempo se puede dividir en tres: entrevida, vida y entremuerte y nunca nada, nunca más. Como cada cual, cada cual tiene su vida pero también su entrevida y se formó el universo en ella: se formó la luna y las estrellas surgieron el agua y las arqueas eones, glaciaciones, otras eras, dinosaurios, aves inmensas, paraísos, desiertos que truenan. Y, hace tan poco tiempo que da pena, un ser humano pisó la tierra. Al poco, la primera palabra escrita, nacen las pirámides de Giza, se destruyen seis maravillas, se inventan cosas que hacen chispas y que a cosas inertes dan vida. Y los seres humanos se aniquilan, se matan, se revelan, se organizan, se defienden y dividen, colonizan, se engañan, crean arte, crean vida. Luego vi

En lo malo, juntas (ovillejo)

Y cuando estoy en el hoyo, el apoyo, si me encuentro una amenaza, me abraza. Y yo cojo con ternura su cura. El mundo sin hermosura se me queda sin sentido, por eso yo he elegido que el apoyo abraza y cura. Imagen de morenoboeron en Pixabay  de Esther, con ayuda de Anahí, Alfredo y Shathu

Si das, amas (ovillejo)

Siempre me encuentro pensando,  ¿cuándo de cuando quiero estar dando amo amando? Y siempre me he contestado que he amado. Porque es dar lo que te han dado amar. Y no cabe duda: si caigo y recibo ayuda cuando amo amando, he amado. Imagen de  Alexa_fotos en Pixabay   de ©Shathu Entayla

En la tierra, el amor (ovillejo)

Nunca es cuestión de poder, querer. Porque... es que yo todo siento. Los vientos son esos cantos arcanos lejanos que salen de boca a manos. Por eso yo quiero amar. Porque en la tierra, es crear querer los vientos lejanos. Edición sobre la imagen de Daniel_Nebreda  en Pixabay  de ©Shathu Entayla

¡Baila, gnomo verde!

En la mesa ese gnomo verde con sosiego me está mirando. Yo siempre le pillo girando, y cuando baila me divierte, así que le regalo siempre algo guay por su cumpleaños. Me encanta cuando está soñando y la sonrisa nunca pierde. Su esperanza me pone verde como él. Lo descubro a su lado. Imagen de 165106 en Pixabay  de Esther, Anahí, Alfredo y Shathu

En ti, me sacrifico (ovillejo)

Siempre que me quiero hallar: matar los miedos que no me calman el alma; siempre me quedo sin centro por dentro. Por eso al morir siempre entro al fondo de mi castigo. Porque yo quiero contigo matarme el alma por dentro. Imagen de ayrokmateus  en Pixabay  de ©Shathu Entayla

Manta lunar

Me abrazas y te habito, me arropas y me calmo, y algo me brilla que te brilla,  y juntos, ambos, fulgurando. Una vez, en el mar con la luna menguante, bailando  estaba yo, sin pies descalzos. Corriendo y corriendo. Como volando pero en arena arrebatado. Casi rojo de pasión como el sol.  Casi casi, arrebolado. A mitad de baile me caí y me llamó la arena, y no sentía sus abrazos, así que me desnudé y miré a la luna  y la luna me dijo: "¡Vamos que el agua fría despierta la fiesta en tu piel con sus abrazos! ¡Con Debussy, que te cantaba cuando estabas bailando, si te desnudas, yo la Luna, con mi brillo en el agua te canto!". Y me metí en el agua. Y me quedé pensando en qué fría y qué bonita. Y, de repente, ya nadando con el pelo salmojado. Con los ojos negros, blancos de estar mirando en mi piel y el mar, la luna y sus claros. Y salí y me puse a correr. Ya corrí sin haberme desnudado y tenía que correr otra vez pisando la arena en mis pasos. El mar me llamó, y otra vez quiso el a

Mañana negriblanda

Y te miro y ya te palmo y te susurro  para no hacer ruido  a las musas que están mirando. Por tus ojos negros como lunas negras y el turrón semiblando de tus labios. Semiblandos son tus labios porque son el punto perfecto entre el turrón alicantino y el turrón de yema de huevo en consistencia.  Pero elásticos. Y le ganaría un pulso en resistencia  a los turrones duros clásicos. Esos turrones, al besarlos, te besan, pero no tanto como te miran esos ojos  mucho más negros que pardos. Lunas negras son tus ojos  y acaso abismos  y conticinio que susurra el silencio antiguo; que te mira si lo estás mirando. Como la luna, pero en negro, negro azabache, negro cerrado como la noche, como el pecado, como la sombra que sobre mí proyectas, como a oscuras abrazarnos. Abismos negros que abrazan tus ojos. Turrones lúbricos blancos tus labios.  La dulzura de unos  me pierden y en tus tiernos ojos  me acabo como acaba el día y la vida, como acaba el año. Y, al despertar, ojos y turrones, con abrazo y