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Mostrando entradas de febrero, 2016

Poema dulgo

No estoy. No llamen
que estoy macerando mi amargura y la tinta gris me clama. Más aún cuando es oscura.
Cura busco a la amargura en esta tinta amarga y amargar lo amargo lo hace doblemente
Pero como el dulce con el tiempo sabe más salado cuanto más dulce; como el café que despierta a mayor precio cuanto más se consume, la amargura despierta la amargura y sabe dulce.
Como un bombón de zinc, como un helado pétreo, como un regaliz de óleo, ¡todos de color negro! Pero igualmente delicioso…
¡Como el placer que sufre el que es violado! ¡Como la paz del que es muerto! ¡Como un castigo es la amargura! ¡Como yo reviento!
Pero su dulzura, aunque se muestra siempre se queda dentro. Dentro, dentro…
Macerándose... Como yo escribiendo.

Romance roto a soneto limpio

Voy siempre de un sitio a otro y nunca sé en cuál estar. No soy cumbre, ni soy mar… ¿Olas terradas, quizá…?
Y si soy olas terradas, gotas mías, ¿dónde van? Y si soy olas terradas, ¿bajo qué tierra buscar?
Es buscar olas en tierra como buscar tierra en el mar: cada cual es de un lugar.
De ambos sitios me desprecian con los pies en esta Tierra: tierra y mar de soledad.