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Mostrando las entradas etiquetadas como Sueños

Mi tiempo

En este agujero negro de tiempo llamado trabajo no caben los poemas. Y este que estás leyendo existe solamente porque —aunque no se vayan a levantar hasta que acabe mi jornada— mis ansias de libertad están ahí, y la poesía es el medio —esta vez, podría ser otro— de reclamar el espacio, o mejor dicho, el tiempo que le corresponde; de reclamar el tiempo que siempre fue nuestro: de mis ansias de libertad, y de mí, y de nada más. Y de nadie más. Imagen generada con Gooogle AI Studio  de ©Shathu Entayla

El capricho del mundo

¿Y qué hacemos cuando el alma se rompe; cuando entre la canción que nos da orden a la vida y su idea no hay acorde; cuando dicha se asoma y se esconde tan cerca que parece estar adonde está el más alto del más alto monte? Y, si se rompe el alma, ¿quién dispone de reparar, si sólo el alma escoge? ¿Cómo nos batimos cual luchadores del vivir, si alma sueña el porvenir y por venir a él, el tedio se impone y el fiasco reina, y el hastío propone el absurdo como bien y no pone, ni hace, ni crea, ni siembra o recoge? ¿Cómo así se enfrenta uno al sinsentido de estar vivo cuando el propio sentido se proclama antes de que el mundo, nimio,  decida si es propicio para sí mismo? ¿Acaso no es trampa elegir un destino que quizá luego el mundo no te quiso? ¿No da hartazgo decidir lo más preciso y el mundo replique desatinos? ¿Qué hacer cuando el alma se rompe entonces buscando los pedazos del destino que elegiste frente a todos los caminos que fueron ignorados por los orbes? Si alma es materia, áto...

(No) quiero ser Antonio Banderas (Conciliación IV)

Antonio Banderas  pidió perdón por haberse perdido la infancia de su hija. Yo voy hacia allí. Y no sé si lo quiero. Ya me estoy quedando sin tiempo. Lanzo cuerdas de afecto y vida a las argollas de la red que me cuida para que estén cerca para que me acompañen y tenerlas y puedo apenas. Dedico más tiempo a intentar llegar a llegar a llegar a algo que a tenerlo. No hay más. Así va esto. O sea que voy hacia allí y no sé si lo quiero. No soy Antonio Banderas y ya apenas tengo tiempo. Y ya quiero el afluente que lleva a casa y el teatro que dura más que la guerra y el hogar con todas a las que quiero. Quiero lo común del hogar pero la farándula hace añicos la comunidad. Una comunidad que, por plural siempre tuvo resquebrajos abiertos. Luchar por arte y amor: ese es mi sueño. Es mi afluente definitivo. Construyo mi arca como Noé hizo y, o muero en el intento en el tambaleo de la precariedad y en atomizaciones comunes que no elijo o muero monógamo,  hipotecado funcionario a plazo fi...

(In)mobiliaria (Conciliación III)

Entonces le pregunto a la inmobiliaria cómo es la casa. Y hay una cama de matrimonio. Y hay espacio para hijos. Y no hay espacio para amantes ni una plaza en el salón un cardos ni decumanos que unan, al modo romano las vidas de todas las personas que me habitan. La inmobiliaria me quiere discreto en todos los sentidos pero soy continuo y continúo espectrando en mi cabeza las paredes de este sitio imaginando mansiones con apenas columnas maestras pequeñas y habitaciones como salones y salones como países y países como planetas de gente que se conecta se circunnavega y se encuentra los pasillos son cortos como parpadeos y los encuentros largos como odiseas todo el mundo hace la comida y limpia todo el mundo hace la vida con su vida y la concilia todo el mundo hace el amor sea como sea que lo imagina. La inmobiliaria me dice que no que son dos habitaciones un baño a 15 minutos del metro con plaza de garaje y 1500€ euros sin gastos incluidos, por supuesto. La inmobiliaria no sabe que quier...

No es suficiente drama (Conciliación II)

Dos cadenas me atraviesan. El escenario y el hogar. En el escenario todo es para el otro. Se paga el precio de uno mismo como el sacerdote a dios como al bebé la placenta. El escenario es un hogar compartido sacro de otro tiempo antiguo pero hace tiempo que no es seguro. El hogar del teatro dura como máximo 90 minutos o 120 minutos o los que dure minutos lo que dura el sueño de Wagner minutos lo que dura el portal a otro mundo minutos lo que dura el encuentro. Lo que dura en minutos si quiero que me calme no llega a segundos. Lo que dura el hogar se pierde en las colas de salida en la taquilla en el camino a casa en los premios en el olvido. Y en camerinos me quedo pensando en el hogar sacro de otro tiempo antiguo uno que no acaba un sueño de Wagner perpetuo un portal que extiende el mundo no un museo un portal que extiende el mundo y no se cierra. Un hogar en la guerra de vivir. Siempre con la puerta abierta. El teatro  para ser hogar debería de durar más que la guerra. de ©Shathu...

El afluente (Conciliación I)

¿Hacia dónde va la vida? Seguir sus aguas bravas mientras añoras los pueblos que cruzas. Seguir esperando el afluente correcto que te lleva a casa. El afluente que lleva a casa… No quiero navegarlo. Yo quiero cogerlo y abrazarlo como quien abraza a una sirena. Anhelo ese afluente como el agua abisal, a la nube como la luz, a la otra punta de la galaxia como la muerte, a la vida. Ese afluente será mi pueblo. Será mi vida. ¿Hacia dónde va la vida? Seguir sus aguas bravas mientras añoras los pueblos que cruzas. Seguir ganándote el pan para construir el afluente que te lleva a casa. ¿Pero cuánta vida tengo que construir para vivirla? ¿Cuánto pan he de ganar para pasar de navegar la vida y empezar a habitarla? Imagen de ArtTower  en Pixabay de ©Shathu Entayla

Dormir. Vivir. Dormir.

Hoy mis pasos te recuerdan. Cada paso es distinto al anterior pero se parecen mucho. Lo que los hace distintos es el hecho de que me desplazan. Nos desplazamos. Una lanza se eleva de la tierra y nos atraviesa el pecho a los dos. Como simples brochetas Es un aguijón de la tierra, de la vida. Siento que te duermes en esa muerte y yo, debajo, te abrazo en cucharilla. No morimos allí. De hecho, no hemos muerto nunca. Te llevo en mis pasos. En hojas que se paran en mi vista y que se mueven como el amar de tus ojos, como el bailar de la muerte del final, y de la suerte. Quiero tu bien. Que estés bien. Duerme. Despierta pronto pero duerme. Que la muerte los sueños y las pesadillas son senderos largos pero son solo un tercio de toda la vida. Vive. Anda conmigo. Sobre mis pies no te caerás mientras andes. Anda conmigo. Pero descansa primero. Hay que coger suministros del corazón para viajar Te lle...

Ya todo tiene sentidos

Ya veo, por fin el sol saliendo tras muchas noches sin dormir; sin estar durmiendo. Ya lo veo, por fin, amaneciendo. Ya siento, por fin frescor de viento tras cerrados zulos de Madrid, de ciudad desierto. Ya siento. Por fin, ya siento. Ya escucho, por fin algo latiendo: ¡Por ese corazón vívi todo este tiempo! Ya escucho, por fin, que estoy sintiendo. Ya lenguo, por fin sabor del tiempo; que en cada segundo no hay mil, que hay momentos. Ya lenguo, por fin, cada aliento. Ya huelo, por fin todos mis miedos: alegrías a punto de salir que están durmiendo. Ya huelo, por fin, que estoy viviendo. Y mis sentidos comienzan a estar dispiestos. Imagen de Martin Fisch de Flickr

Ojito en luna

Cable oscuro de luna sobre sobres cerrados, raspa chispas de estrellas. Mocosos de lacrimones llueven relámpagos de estaño sobre la tierra yerma. “Mamá, no hay dinero” “Mamá, no hay dinero” “Me gasto en estaño, en luna, en rayos” “Mamá, no me calla esta tierra yo apunto más alto” Después, me despierto. Ilustración de cdd20 en pixabay en colaboración don Diego Landaluce

Aquel sueño en mi vigilia

Esta noche sólo ha habido cinco horas. Me despertó, del estómago, la boca gritando los sueños que no había soñado y que llevan desde el alba peleando. Ahora, despierto. Ya ha pasado tiempo. Tanto que puedo contar las horas desde que al alba se pelearon mis sueños hasta que he visto despierto cómo lloras. Para que se calmen, soñando, los sueños me has dicho que duerma. Que descanse. Y que no lloremos al levantarme. Y lo haría, pero tengo un gran problema: que no puedo de nuevo no estar despierto pues este poema despierto eres mi sueño.

Espera

Espera. Pestañea. Quita la miel de tus ojos y ve. Espera. Sé que estás solo escuchando rock de bar – baladas de amor y de invierno. Espera. ¡Que te equivocas! Que la música suave ablanda el alma. Que los ojos cansados cubren media realidad de sueños. Que algunas veces, los sueños a veces son pesadillas. Espera. Sólo un poco más. Que tu mano sin brazo está llegando al altar. Que tus labios de arena por fin exhalan tempestad. Espera. Espérame, chaval No avances más. Espérate. Que aún queda camino para aprender a andar. Que aún tienes muñones y no sabes volar. Espera a llegar, que cuando tus ojos ven el final no has llegado. No hasta que tus ojos lleguen donde tus ojos miraron. ¡Espera, chaval! Tú. Sí. El de allá. El que no se quiere acercar. Tú – mi mayor Yo: el más Yo de los dos. Espera. Espérate. Espérame. Por favor. No te me vayas más. No me vayas más.

Quiero Volar - Parte II

PARTE II: Vuelo (sobre algodón y acero) Me dormiría de nuevo esperando salir del agujero que nunca se excavó. Una tumba abierta excavada con una pala de algodón que nunca nada profanó. Mas si este lo logra, brota y el algodón se vuelve acero que es fuerte como él mismo pero deja de ir con el viento. No puedo volar si soy acero pero no quiero profanar los muertos con una pala de algodón que vierta mis grandes miedos. Quiero morir y vivir de nuevo. Quizá perder mis ojos en cuentos. Yo soy acero de algodón que es fuerte y no volador. Soy un sendero sin dibujar perdido en el lápiz del constructor que algún día lo vaya a trazar. En el despacho se lo dejó. Y espero que el acero de algodón se vuelva algodón de acero para poder ser fuerte y algún día surcar los cielos. Para querer más lo que quiero sin mis ojos ni mis deseos. Sólo con el hambre de volar lejos de mí mismo, de mis anhelos. Huir a lava desde e...

Puñales Heridos

Cuando puñales heridos te dañan tu mundo y se deshacen al no poder clavarse enteros. Cuando puñales heridos se hieren entre ellos y ven la viga en el ojo ajeno y no el abismo en el propio. Cuando puñales heridos se matan pensando en el odio y sus caminos se cruzan de nuevo sin gavilanes ni aceros. Cuando puñales heridos son corazones negros y almas blancas esperan en ellos una venda certera. Cuando puñales heridos hieren a vendas certeras ya no hay nadie que cure balazos en pechos en carretera. Cuando se muere por dentro y aun vivo el puñal sigue eterno existen vendas certeras que tapan hoyos ajenos. Cuando se muere por dentro y se decide matar a los sueños es cuando quien hace las vendas se pone a herir agujeros. Cuando se muere por dentro y cuando hay puñales heridos los gavilanes se cruzan pudiendo haber sido amigos. Cuando hay puñales heridos al morirse por dentro se ven hoyos que no se tienen y se obvian las vigas. Cuando tus sueños se ...

Planeando, quizá, algún milagro

Hoy es 25 de diciembre, no sé de qué año. Como siempre veo a gente sin hogar, pobre, sin familia. En este día –aunque no más especialmente que en cualquier otro- la familia, la unión y los amigos, importan poco. Todo el mundo tira por sus intereses y su supervivencia. Es normal, ¿quién sueña si no puede soñar más que en sobrevivir? Ese mundo en el que vivo está mal. No sé si existirá un Dios o varios, como me dicen, pero estoy seguro de que, exista o no, los que estamos aquí abajo tenemos que hacer algo. Dicen los pesimistas que los de abajo no pueden subir. Es como una especie de “ley de la gravedad”; todo cae. Pues yo ya he tocado fondo y pienso subir, así que este va a ser mi primer regalo aunque me lo dé a mí mismo. Fdo: Jesús de Nazaret

Lidio

No siento nada de cuanto ha pasado y permanezco solo, aquí sentado sólo a un metro de un vacío empedrado junto a más de mil sueños derramados. El sol quema mis ojos y han anhelado no ver a cuantos cuerpos han matado deseando que salga la luna en vano y morir con quien la haya sacado. Desde mi techo todo ha terminado. Y están mis pies que nunca han caminado y creen creer que siempre han soñado cuando jamás una huella han plantado. Sólo me queda dar un sólo paso que es seguir a quien la luna ha sacado: morir esperando que me usen de arado y al menos mis huellas haber dejado Aquí estoy, en este techo empedrado y este techo sobre el suelo asfaltado. Sólo queda yerma que ha dominado en odio que no fue remediado. Caeré sobre los cuerpos incendiados. Yaceré con mi familia y hermanos. Mi nicho serán mis sueños en vano. Que engendrarán hierba en un nuevo prado. Cuando no exista más suelo asfaltado Cuando no haya más cuerpos enterrados Acabará esta lucha entre sol...