Ir al contenido principal

(In)mobiliaria (Conciliación III)

Entonces le pregunto a la inmobiliaria
cómo es la casa.
Y hay una cama de matrimonio.
Y hay espacio para hijos.
Y no hay espacio para amantes
ni una plaza en el salón
un cardos ni decumanos
que unan, al modo romano
las vidas
de todas las personas
que me habitan.

La inmobiliaria me quiere discreto
en todos los sentidos
pero soy continuo
y continúo
espectrando en mi cabeza
las paredes de este sitio
imaginando mansiones
con apenas columnas maestras
pequeñas
y habitaciones como salones
y salones como países
y países como planetas
de gente que se conecta
se circunnavega
y se encuentra
los pasillos son cortos como parpadeos
y los encuentros largos como odiseas
todo el mundo hace la comida y limpia
todo el mundo hace la vida con su vida
y la concilia
todo el mundo hace el amor
sea como sea que lo imagina.

La inmobiliaria me dice que no
que son dos habitaciones
un baño
a 15 minutos del metro
con plaza de garaje
y 1500€ euros
sin gastos incluidos, por supuesto.

La inmobiliaria no sabe
que quiero un hogar, no una casa.
En la que quepa todo el mundo
a quienes quiero,
A mis amigos y amantes y
sus gatos y perros y
sus estudios y oficinas y
sus deberes y sueños.
Pero es que las inmobiliarias
venden casas
no venden eso.


 de ©Shathu Entayla

Comentarios

Popular Posts

Un soneto de tres

Por hoy somos tres. Madre, padre e hijo. Aunque no siempre fuimos tres, pues fuimos cuatro. Luego el desahucio vivimos. Tres vivimos el vivir sin cobijo. Aquí somos tres. Madre, padre e hijo con vidas distintas que distinguimos viviéndolas. Juntos y no. Es un timo de envejecer y el tiempo, que no elijo. Y un día tres serán dos, y dos, uno. De pronto "juntos" pasará a ser "no". Y poco hay entre "juntos" y "ninguno". De un algo que estuvo y se marchó el uno que quede será el "alguno". Uno entre paredes de lo que amó. Imagen generada con Flash 2.0 (Google)  de ©Shathu Entayla

Amores singulares, en plural

Y mirarte a los ojos y morirme de hambre por querer abrazarte por bailar en tus lirios. Porque yo codicio  almas con la piel y no es lo mismo que codiciar solo las pieles. Porque quiero el calor que dan y no la sangre que tienen. Porque un alma sin viajar  a ninguna piel pertenece. Yo pertenezco a quien me quiere. Y viajo de mí para tí. Quiero anidarme en tí  como el rocío a la tierra como el calor a la piedra como un romance en abril Quiero enternecerme en soñar tu cobijo. Quiero enternecerme en ti y eso elijo. Quiero que seas ese lugar donde perderme y bailar sin pasadizos. No sé quién serás, y no importa. Si me amares, es lo mismo. Pero luego te miraré reflejando tu amor porque, aunque para ser amado todo cariño es prolijo, tu color para amarme cambiará los ojos con que te elijo. Ven a besarme y a abrazarme y viajaré rápido al suicidio. Porque matarme por elegir amor no es más que vivirme en otro sitio. Ámame, que eso quiero. Que cuando falta, de amor, alivio todo los ...

El espacio en que fui tuyo

Así me miras como si sólo fuera tuyo. como si mi carne y cómo respiro vivieran sólo en tus dominios, como si yo pudiera salir pero fuera quedarme lo que elijo. Me miras como vestida con un traje de prodigio  que dejan vida y libertad a un lado En el que elegí que ya no elijo. Me miras como si solo fuera tuyo. Me miras como si así siempre hubiese sido. Empiezas con uñas como espadas, y me pegas y, sin querer, grito y ese grito y que lo pares pido porque no quiero gritar más pues no gritar más es quitarme ya una libertad que ahora no preciso aunque es precisamente por libertad  (aunque sin parecer verdad) por lo que grito. Me miras como si me crearas  y yo te creo y te doy las gracias. Me cuidas cuando me atrapas. Me haces temerte cuando me amas. Y esas aguas contrarias, que me hacen a mi llorar otras aguas, flaquean el báculo de tus manos y viendo que me rompes, amenazas con parar el viaje hacia el espacio más cercano al ser sin ser hacia el que estábamos andando: a un tra...