Antonio Banderas pidió perdón por haberse perdido la infancia de su hija. Yo voy hacia allí. Y no sé si lo quiero. Ya me estoy quedando sin tiempo. Lanzo cuerdas de afecto y vida a las argollas de la red que me cuida para que estén cerca para que me acompañen y tenerlas y puedo apenas. Dedico más tiempo a intentar llegar a llegar a llegar a algo que a tenerlo. No hay más. Así va esto. O sea que voy hacia allí y no sé si lo quiero. No soy Antonio Banderas y ya apenas tengo tiempo. Y ya quiero el afluente que lleva a casa y el teatro que dura más que la guerra y el hogar con todas a las que quiero. Quiero lo común del hogar pero la farándula hace añicos la comunidad. Una comunidad que, por plural siempre tuvo resquebrajos abiertos. Luchar por arte y amor: ese es mi sueño. Es mi afluente definitivo. Construyo mi arca como Noé hizo y, o muero en el intento en el tambaleo de la precariedad y en atomizaciones comunes que no elijo o muero monógamo, hipotecado funcionario a plazo fi...
Un blog de escritura. De letras que vuelan y no saben adónde. Pero te digo de corazón que todo tiene alma aquí.