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Mensaje a mi-tu pánico

La belleza nos salvará.
Y la esperanza.
No se puede amar con miedo,
pero el miedo es parte de amar
como lo es la sombra del lucero,
lo deforme de lo bello,
de lo puro lo perverso.

Cuando te admiro de nuevo
y a tu belleza
y te agradezco
y bienvengo a la vida
la esperanza vuelve a mi cuerpo
embalsamando mis deseos
de huir,
determinando mis acciones
a seguir
y no siento más el desencanto,
y no siento más la decepción.
Ni el deseo de volver a otro tiempo,
ni el deseo de acabarlo todo.
Lo que siento es el espacio
en que somos nosotros de nuevo.
Y ahí ya no hay que huir.

Mis pensamientos, mis emociones
son tan fuertes
que a veces me fallan las fuerzas.
Pero la compasión alivia el temor,
hace que no tenga ya sentido.
Como mirar al miedo a los ojos
y verle desparecer.

Han aflorado mis demonios
y les tengo miedo
y me hacen huir de todo.
Pero la esperanza los destruye.
Y reveo el amor que tengo cuando
me hablas y me tocas
con esa dulzura de arena fina.
con esa mirada de duende
y esos brazos plenos de hogar.

¿Por qué se hizo tan gr…
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Entre Sorora y el miedo (distopía posfeminista)

Entre Sorora y el miedo distopía posfeminista
Dramatis personae:
ADUANERA de Sorora TRANSEXUAL HOMBRE 1 HOMBRE 2 ENCAPUCHADE
HOMBRE BESADO Coro de las personas en la COLA Voz del MEGÁFONO
CUADRO ÚNICO
Entrada en el país de Sorora. Varias colas en la aduana cercana a una zona residencial de fuera de Sorara. En una de las colas una ADUANERA que se parece mucho a Andrea Dworkin. Llega une persone TRANSEXUAL. En la zona residencial cercana a la aduana, maleantes e inocentes urden sus planes. Algunos ponen tenderetes con comida asada y la venden a los que tienen esperanza de entrar en Sorora. Otros trafican con drogas. A veces se oyen gritos desde los edificios. ADUANERA. – Papeles. TRANSEXUAL. – (los da) ADUANERA. – Mujer transexual. Menos mal que me lo ha dicho, porque si no, no te hubiese reconocido. Perdona el misgendering. Vale… Lesbiana. Sin violaciones. Vale. Tienes algún privilegio, pero es aceptable. Sin mucho dinero. Pasa. Aun así, es mi deber recordarte que nuestro propósito no es d…

Un roscón de reyes

MIGUEL. – ¿Has hablado con el médico? CARLOS. –  Sí. MIGUEL. – ¿Y cuántos años te echa? CARLOS. –  Me ve muy joven, dice que 22. Es que es súper maja. MIGUEL. – (Interrumpiendo.) No. Digo cuántos te echa de vida. CARLOS. –  Pues no sé. En cada sesión me echa unos cuantos. MIGUEL. –  Esta vez, ¿cuántos te ha echado? CARLOS. –  Ninguno. Dice que ya no le quedan. Que se le han acabado. MIGUEL. –  Sí. Cada vez se le acaban antes los años de vida a los médicos. CARLOS. –  Son bastante rácanos con eso. Siempre tiran a la baja. Pero joe, lo entiendo. Es que hay mucha gente. Hay que racionar la vida. MIGUEL. –  Sí… Además, como los demás nos dedicamos a gastarla pues… No pueden ser transigentes con eso. CARLOS. –  Menos mal que tenemos sanidad pública, Miguel. MIGUEL. – Bueno, no está mal. Aunque dicen que en la privada no te quitan años de vida. CARLOS. – Te los dan. Pero eso es porque quieren que pagues más tiempo. Mira, yo el otro día fui a una privada y me dijeron que me quedaban 666 año…

Ovillejo del poliamor

¿Qué es si no es competición?
Compersión.
Pues compartir sin dolor
es amor,
¡y este la más vitalicia
si es Karicia!

No son fáciles delicias
amar y serlo a mil vías
pero dí, ¿tú no querrías
compersión, amor, karicias?

de ©Shathu Entayla
Dedicado a mis actuales parejas cuyos nombres juntos forman la palabra Karicia

Mis migajas de pan

JORGE.– Dame migas de pan, Amparo AMPARO.– No me quedan. JORGE.– Pero vi cómo le dabas a Jaime, y a Javier, y a Josué. (Pausa.) ¿No me das migajas porque me llamo Jorge? AMPARO.– No. No te doy pan porque eres Jorge. JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. ¿Así me darías migas de pan, por lo menos? AMPARO.– No puedes no ser Jorge. Aunque no te llames Jorge. Eres y serás Jorge, hagas lo que hagas. Si te haces artista y te pones nombre artístico seguirás siendo Jorge. Si te cambias de sexo, serás Jorge con otro nombre. Si te haces monje budista y nadie te llama Jorge allí, seguirás siendo Jorge. Nada cambia quién eres JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. AMPARO.– No puedes. JORGE.– ¿Por qué no? AMPARO.– Porque no quieres… JORGE.– ¡Sí que quiero! AMPARO.–…y yo no te negaría el pan si fueses otro. Pero yo necesito negarte el pan, Jorge. JORGE.– Llámame Elis. AMPARO.– Serás Elis, pero sigues oliendo a Jorge. Te amaba, pero a mí no me engañas. No puedes ponerte máscaras…

Matar a la mirada

Lo peor del rechazo, de que no me mires con mis ojos no es tu rechazo, no. Es el miedo a dejar de existir.
El vértigo repentino a vivir cada segundo. Sentir los brazos amorales del destino.
Una mirada ciega que lo ve todo frente a tu sana y parcial mirada.
Y aun siendo parcial y concreta sentirme anulado ante tus ojos que destruyen mis ideales, que me obliga a ver los grises. Ideales que desde que te miro así me constituyen. Ideales que soy y que al destruirlos me destruyes.
Las miradas cambian con los ideales pero no en un instante y en este instante en que te miro no me da tiempo a enamorar tu mirada y no puedo evitar enamorarme.
Mañana será otra mirada. Pero hoy no es mañana.
Por eso escribo porque si mi vida fuese este instante moriría; porque si decidiera no inocularme la vida en forma de arrebato de poesía y no matar a mi mirada moriría.
No escribo porque esté enamorado. No. No escribo a quien me enamora. No. Estoy matando mi mirada con este poema. Est…

Esta noche el frío es bonito, vida

En el eco promiscuo de las calles de Madrid; entre la gran acústica de las paredes de Lavapiés que antes del alba altavocean todo susurro;
entre ese eco artístico que sabe medir bien sus texturas sus silencios sus voces estoy yo. Y triste contemplo la vida.
Y ella siempre me responde dulce por las noches. Pero me entran ganas de llorar… Cuando me arropas,
vida.
Y tú sólo sabes consolarme con ese eco.
Una atmósfera color azul mostaza. Un empedrado de taconazos de agujas. La cola de sirena de una ambulancia. Un aire que orea vítores lejanos. A veces, con eso, lloro.
Pero, vida… Vida mía. Tú que me das este regalo que despierta el alma. Tú también me pusiste triste.
Sé consecuente con tus decisiones al igual que yo lo soy de vivirte cada segundo.
Deja que esté triste y solo. No me hagas llorar con la belleza, por favor. Estoy bien perdido en el tiempo, en esta escalera de piedra. Por favor, no me hagas... No...
Por favor, mi vida no me hagas llorar más.
No pu…