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Los tres tiempos

El tiempo se puede dividir en tres: todo el que no viviste, el que vives, y el que no vivirás jamás. Existe un tiempo entre tú y el eterno antes, y otro entre tú y el eterno jamás: la entrevida, entre el principio y tu principio; la entremuerte, entre muerte y eternidad. El tiempo se puede dividir en tres: entrevida, vida y entremuerte y nunca nada, nunca más. Como cada cual, cada cual tiene su vida pero también su entrevida y se formó el universo en ella: se formó la luna y las estrellas surgieron el agua y las arqueas eones, glaciaciones, otras eras, dinosaurios, aves inmensas, paraísos, desiertos que truenan. Y, hace tan poco tiempo que da pena, un ser humano pisó la tierra. Al poco, la primera palabra escrita, nacen las pirámides de Giza, se destruyen seis maravillas, se inventan cosas que hacen chispas y que a cosas inertes dan vida. Y los seres humanos se aniquilan, se matan, se revelan, se organizan, se defienden y dividen, colonizan, se engañan, crean arte, crean vida. Luego vi
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En lo malo, juntas (ovillejo)

Y cuando estoy en el hoyo, el apoyo, si me encuentro una amenaza, me abraza. Y yo cojo con ternura su cura. El mundo sin hermosura se me queda sin sentido, por eso yo he elegido que el apoyo abraza y cura. Imagen de morenoboeron en Pixabay  de Esther, con ayuda de Anahí, Alfredo y Shathu

Si das, amas (ovillejo)

Siempre me encuentro pensando,  ¿cuándo de cuando quiero estar dando amo amando? Y siempre me he contestado que he amado. Porque es dar lo que te han dado amar. Y no cabe duda: si caigo y recibo ayuda cuando amo amando, he amado. Imagen de  Alexa_fotos en Pixabay   de ©Shathu Entayla

En la tierra, el amor (ovillejo)

Nunca es cuestión de poder, querer. Porque... es que yo todo siento. Los vientos son esos cantos arcanos lejanos que salen de boca a manos. Por eso yo quiero amar. Porque en la tierra, es crear querer los vientos lejanos. Edición sobre la imagen de Daniel_Nebreda  en Pixabay  de ©Shathu Entayla

¡Baila, gnomo verde!

En la mesa ese gnomo verde con sosiego me está mirando. Yo siempre le pillo girando, y cuando baila me divierte, así que le regalo siempre algo guay por su cumpleaños. Me encanta cuando está soñando y la sonrisa nunca pierde. Su esperanza me pone verde como él. Lo descubro a su lado. Imagen de 165106 en Pixabay  de Esther, Anahí, Alfredo y Shathu

En ti, me sacrifico (ovillejo)

Siempre que me quiero hallar: matar los miedos que no me calman el alma; siempre me quedo sin centro por dentro. Por eso al morir siempre entro al fondo de mi castigo. Porque yo quiero contigo matarme el alma por dentro. Imagen de ayrokmateus  en Pixabay  de ©Shathu Entayla

Manta lunar

Me abrazas y te habito, me arropas y me calmo, y algo me brilla que te brilla,  y juntos, ambos, fulgurando. Una vez, en el mar con la luna menguante, bailando  estaba yo, sin pies descalzos. Corriendo y corriendo. Como volando pero en arena arrebatado. Casi rojo de pasión como el sol.  Casi casi, arrebolado. A mitad de baile me caí y me llamó la arena, y no sentía sus abrazos, así que me desnudé y miré a la luna  y la luna me dijo: "¡Vamos que el agua fría despierta la fiesta en tu piel con sus abrazos! ¡Con Debussy, que te cantaba cuando estabas bailando, si te desnudas, yo la Luna, con mi brillo en el agua te canto!". Y me metí en el agua. Y me quedé pensando en qué fría y qué bonita. Y, de repente, ya nadando con el pelo salmojado. Con los ojos negros, blancos de estar mirando en mi piel y el mar, la luna y sus claros. Y salí y me puse a correr. Ya corrí sin haberme desnudado y tenía que correr otra vez pisando la arena en mis pasos. El mar me llamó, y otra vez quiso el a