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Mostrando entradas de agosto, 2013

¿Siento?

¿Cómo sentir qué siento? ¿Cómo siento qué es setnir? Cuando estás a mi lado siempre he de partir y tardo en volver a él Confusiones falaces y humildes que se quedan en el tejado donde la lluvia las moja y sus dientes se quedan pegados en mi mente. Muérdeme tú primero, cielo así siempre tendré presente que aunque las fieras me acechen con tus besos curarás mis heridas con tu sonrisa animarás nuestras vidas y con tu mirada mirarás al frente. Pues a veces no soy yo mismo pues me ausenta mi propia mente pero quiero seguir... Sea donde sea donde llegue sea por un tiempo sea por unos meses o, si tenemos suerte sea por siempre. No sé qué quiero, aparte de intentarlo y aunque me haga infeliz atar los cabos de un naufragable barco quiero subirlo a flote. Quiero quererte. No sé si te amaré pero te querré por siempre.

A veces siempre

A veces quererte es intentar querer algo que no se puede querer lo suficiente. A veces es intentar mantenerte en mi cabeza siempre. A veces es comprenderte. A veces es extrañar que te extrañe al quererte. A veces es desear extrañarte por tenerte. A veces es morir en tu muerte. A veces amarte es amar mi suerte por tenerte. A veces me alegro de las pocas veces que son los "a veces" Pues siempre te extraño por desearte Pues siempre te amo al quererte. ¿No es absurdo decir que sólo "a veces" quiero que compartamos la vida por siempre?

Vacío de Cristal

En el medio de aquel cilindro de cristal se dividían las gravedades: había una frontera. Todo objeto que pasara aquella frontera cambiaba de gravedad: lo que antes caía hacía un lado, ahora cuando caía lo hacia el otro. En cada punta del cilindro había un corazón ferruginoso por fuera y misterioso por dentro. Eran como personas, que guardan cosas que sólo ellas conocen. Eran corazones sin sentidos, pero que sentían: veían, palpaban, olían, y eran capaces de moverse por sí mismos, aunque estuviesen embotellados en ese cilindro de cristal. Un día, a ambos se les ocurrió mirar arriba. Al techo. A la frontera difusa que no era más que una porción de aire dentro del cilindro. Al techo de su mundo. Cabía esperar que sus miradas a falta de ojos que mirasen, se cruzasen. Eran corazones que miran consigo mismos: con el corazón. Lo único extraño del corazón, es que ve en blanco y negro: no ve colores, sólo cosas que resaltan en sí mismo cuando las mira y las distingue por su forma. Ambos

Un vivo en el más allá (cuento) - Capítulo 4: Otra Guerra

Ya tengo 25 años. Estoy muy contento. Ya puedo trabajar de lo que me gusta. ¡Vivir es genial! Iba de camino al trabajo cuando me encontré de improviso con un extraño. Bueno, dos. Bueno, miles. Hace mucho que veo gente por las calles y que cuando les miro no me saludan. Me miran raro. Me han dicho alguna vez que soy un Medium, porque la gente con la que estoy nunca ve a quien yo veo. Un día encontré a una de las que me parecía este tipo de gente, y me senté a su lado. Era mayor, pero no llegaba a la primera ancianidad: tendría unos cincuenta años. De aspecto esbelto pero decaído, nostálgica pero sonriente, sola, pero con la mirada aparentemente puesta siempre en alguien. Era de lo más extraño. Una señora respetable, cuanto menos. Me miraba extraña, y sonriente. Me incomodaba un poco por la incomprensión de la escena, pero en realidad atraía saludarla. Acabé mirando a la calle. No tardó en saludarme ella:    - ¡Buenas, joven! ¿Cómo te llamas?    - Me llamo Nuf. ¿Y usted?    - Todo

Un vivo en el más allá (cuento) - Capítulo 3: La Vida de Fungus

Los índices de espectro-demografía disminuían por momentos. Las almas ya muertas, seguían muriendo. Me refugié en un zulo bajo tierra, junto con mi marido, Frill y mi hijo Nuame. Bueno, hijos, no se pueden tener, digamos que es un niño que murió joven y al llegar al más allá no quedamos con él. La homosexualidad en el Más Allá era más frecuente, pero las barreras ya no existían. De hecho, esta es la primera vez que recuerdo que hay miedo en el más allá. Mi marido había salido. Teníamos que estar pendientes por si se despejaban las calles, poder salir y huir en algún medio de transporte. La anarquía como caos, y no como el sistema de política que teníamos ahora, se estaba imponiendo a ritmos vertiginosos.  El sistema acutal no era complicado. Mi presidencia es de mi pueblo, pero no gobierno mi pueblo. En el más allá nadie controla ni dirige a nadie. Los presidentes nos encargamos de exponer ideas, nada más. Los grupos de personas que quieran lo proponen y en un boletín, se votan

Un vivo en el más allá (cuento) - Capítulo 2: Los Libros de Traün

Era absolutamente terrible. Se formaron coaliciones en pro y en contra de las causas del Medium. Las almas empezaron a enfrentarse entre ellas. Se veían almas morir. ¡Un muerto, muerto! ¿Qué pasa con un muerto cuando muere? Aquellos espectáculos macabros tanto como siniestros me tenían perturbado. Era como las guerras que habíamos vivido cuando aún vivíamos, pero en el Más Allá. ¡No aprendemos ni muertos! No tuve más remedio que huir. Me despedí de mi vicepresidente, Traün, que era parecido a "trajín" pero sin la "j". Siempre me lo había pasado genial con él. De hecho, gracias a él ahora era presidente: todo mi programa de liderazgo era idea suya. Pero no quiso aceptar el cargo, así que me lo cedió a mi. Me pasó algo parecido a Marx y Engels: todo el mundo recuerda a Marx, pero la gran mayoría de su idea política, era de Engels. En este caso el pueblo lo sabía, y nos tenía cariño a los dos... hasta hace unos días. Traün dijo que se quedaría en Mairit. Me acons

Rimas

Brillas como una estrella entre las sombras: Presente siempre, pero nunca importa... Hasta que llega un loco que la desborda: un loco cuerdo a quien le importa. Un loco que se adueña del cielo por tener de él una estrella: de todo su esplendor, lo más bello Soy un poeta raro, sin sonetos, pero por ti es este mi vida entera pues eres tú mi mayor acierto.