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Mostrando las entradas etiquetadas como Erótico

Manos de tierra

Tus manos esas que tocan como agarrando  la tierra. Esas que tiemblan como las fallas y se deslizan y que se erizan y nunca callan. Esas que se anclan a la piel como los ojos a la playa y el mar a las arenas. Manos tuyas de amor de tierra que aman desde el mar a la sierra y de la euforia hasta las penas. Manos tan grandes como fuertes, tan fuertes como tiernas que te agarran como las raíces  aman a la tierra, y no la sueltan. Imagen generada con Google AI Studio (Dedicado a un hombre que es oasis de ternura)  de ©Shathu Entayla

El espacio en que fui tuyo

Así me miras como si sólo fuera tuyo. como si mi carne y cómo respiro vivieran sólo en tus dominios, como si yo pudiera salir pero fuera quedarme lo que elijo. Me miras como vestida con un traje de prodigio  que dejan vida y libertad a un lado En el que elegí que ya no elijo. Me miras como si solo fuera tuyo. Me miras como si así siempre hubiese sido. Empiezas con uñas como espadas, y me pegas y, sin querer, grito y ese grito y que lo pares pido porque no quiero gritar más pues no gritar más es quitarme ya una libertad que ahora no preciso aunque es precisamente por libertad  (aunque sin parecer verdad) por lo que grito. Me miras como si me crearas  y yo te creo y te doy las gracias. Me cuidas cuando me atrapas. Me haces temerte cuando me amas. Y esas aguas contrarias, que me hacen a mi llorar otras aguas, flaquean el báculo de tus manos y viendo que me rompes, amenazas con parar el viaje hacia el espacio más cercano al ser sin ser hacia el que estábamos andando: a un tra...

Follar para desnudarse

Follar siempre al menos una vez al menos desnudarnos una vez del todo para poder hablar, sobre-todo. Si te he desnudado y me has desnudado al menos una vez ya nada es tabú. Si ya te he desnudado y me has desnudado los complejos se quedan en la ropa y las excusas, líquidas, sobre la cama y de los quejidos sólo se oyen ya los ecos de los orgasmos y se ha disuelto el miedo hasta la ternura del abrazo. Si ya te he desnudado y me has desnudado al menos una vez ya nada es tabú y seguiremos desnudos al volver a vestirnos. Follar siempre al menos una vez para desnudarse una vez una última vez para nunca tener que volver a vestirnos. Imagen de mopiaoyao  en Pixabay  de ©Shathu Entayla

Te cuerpo de menos

Echo de menos el petricor de la habitación tras llovernos sobre las sábanas; dormirnos en su humedad y calidez, como si de una hoguera se tratara.  Echo de menos las formas de tu piel, esculpidas por la sinuosidad, sencillez y belleza del viento, por las que mis manos, como hojas, pueden planear.  Echo de menos tu sonrisa de niña, tus ojos de almendra dulce, tus labios de cera blanda, tu cuello de bailarina, y el campo de espigas del pelo de tu nuca, que al acariciar, acarician.  Echo de menos tu candor maduro, tu inocente inteligencia, tu espíritu de ave pequeña y alas inmensas.  Echo de menos cómo te maquillan tus ojeras, los ríos y enredaderas de tus estrías, tus glúteos de negra y tus senos de aguacate.  Echo de menos tu sexo, su laberinto de pliegues, su humedad que atrapa y cuida al mío cuando te lo guardas dentro.  Te echo de menos desde mi cuerpo, desde mi corazón. A veces ignorando el pensamiento. Echo de menos tu cuerpo, es decir a ti, y todo lo q...

Fantasía lupina

En una noche de cielo marino oscuro y abisal con tenues nubes errantes rojigrises pardiblancas hemos dejado al Placer guiarnos haciendo de nuestra piel, lobas que derriten el hielo con sus patas de piel y vello, con correas al cuello. Someternos cuerdas a las cuerdas de su trineo. Cada gemido un camino en la montaña. Cada orgasmo un salto lupino esculpido en el hielo. Nosotras, las lobas, sometidas al Placer. En uno de esos saltos rompernos salir disparadas notar la brisa que se  choca  con el cuerpo antes de tocar el cielo y caer sabiendo que al caer  nos partimos en dos. Y que al hacerlo, al partirnos sin rompernos, sale humo denso casi líquido balsámico lúbrico y poderoso algo cítrico algo dulce y muy sabroso que disuelve el hielo alpino. Querer partirnos en dos y que cada parte vuele hacia el lado contrario y poco a poco aminore para aterrizar suavemente sobre el orgasmo. Cada loba un orgasmo cada gemido  un aullido cantado trazado en el aire. Orquestar los aulli...

Lo inevitable

Tu piel es como vestir una hebra de hierba Y, acariciarla, como tocar la piel del agua y que fuera caliente y que no se rompiera. Tus ojos guardan la abundancia del mundo, lo liviano del tiempo, y de la paz, lo secreto. Me abraza pensar en tus ojos. Dentro. Tu cuerpo me es inevitable como tu amor por la vida y el titilar de tu risa brisácea; como tus muecas salvajes y el vibrante candor de tus gestos. Tu cuerpo me es inevitable como el deseo y la paz; como el amor y el tiempo. Tu cuerpo es inevitable como tu arrojo. Como el viento. Has revivido en mí la valentía hacia el misterio. La simpleza del enigma. La frescura y la osadía. La ceguera ante el peligro. Has revivido en mí una esperanza que creía muerta La que me hace apreciar la belleza. La de lágrima fácil. Y ahora veo belleza por todas partes. Enamorarme de ti me hace inmortal. Y por eso todo es bello. Todo es blanco, y ya no hay grises. Todo es bueno y ya no hay guerr...

Nostalgia de un deseo

Aún recuerdo tocarte y que vibrases de vello a pupilas de vientre a nuca de pies a cabeza. Aún recuerdo cuando me besabas intentando habitarme compartir conmigo tu espíritu. Echo de menos el tacto de todos tus labios. Echo de menos tu lengua de esponja. Echo de menos que me sonrías tocando mi cuerpo y sus excepciones. Echo de menos tu cuerpo aquel que aún me deseaba.  de ©Shathu Entayla

Carne de fruta

Dame tus manos de dulce de leche que guardas a buen recaudo en tus bolsillos. Deja que vuelen libres. Deja que te baje los bolsillos. Todos los bolsillos. Hasta que solamente quede un lugar de ti donde puedes guardar lo íntimo. Dame tus manos de dulce de uva que guardas con mucho cuidado entre mi espalda. Deja que fluyan libres. Deja que te bajen por la espalda todas tus espaldas. Hasta que te quedes tumbada en esta cama donde puedas dejar lo íntimo. Dame tus manos de dulce de mango que agarras a buen recaudo en mis caderas. Deja que agarren libres. Deja que ellas digan lo que quieran. Todo lo que quieran. Hasta que cantes a los placeres antiguos donde escribas tu amor más íntimo. Dame tus manos dulces de cacao que guardas en las heridas de la espalda. Deja que arañen libres. Deja sudor, sangre y lo que seas. Todo lo que seas. Hasta que en tu cuerpo se derrita y ebulla; donde hagas tierno lo que es íntimo. Dame tus manos lacias. Tiernas. Dulces. Que dej...

La vida es follar

A veces, sino follo, no le encuentro sentido a la vida. No porque no se pueda vivir sin follar. No. Es por lo que pasa cuando empieza el sexo. Quiero decir; el sexo es algo que dura muchos días o, al menos, varias horas o, al menos, muchos minutos; el sexo es algo que tiene muchas fases todas tratan sobre desnudar. Shrek dice que las personas somos cebollas y tenemos capas. Pues eso. Quitarlas: Primero se quita la de los ojos. Luego la de los hombros. Luego la del pecho. Luego se quita la segunda capa de los ojos. (A veces, se quita otra que hubiera en el pecho.) Luego hay una muy gruesa, que es la de la piel. (sabes que la quitas cuando cae la tercera capa de los ojos.) Luego la del silencio (la de poder callarse). En este punto, la del tiempo se ha caído. La del tiempo es la más gruesa. Pero es que esa se cae sola (como la tercera capa de los ojos). Luego cae la de la intimidad. Y la de la ropa. Y al final, ¡a follar! Quiero decir; el sexo es... Me sie...

Deseo

Creo que solo te he visto hoy pero ya te he reconocido en derramarme por tus ojos. Te conozco de vivirte antes con luciérnagas en la garganta. De funambular acariciando tu piel con vello de arrozales. De coserme la lengua con hilo blanco y que salga todo entre las orejas. ¡Que se partan las puertas y el tiempo! ¡Quiero desearte negra, sucia y dulce! ¡Bañarme en la esfera de un reloj parado! ¡Que se me resquebraja el pecho y no se parte! ¡Que ver un gorrión sobre tu risa que ver un lobo sobre tus ansias que ver tus ojos de aguja en mi cara o tu cabeza en mi regazo solivianta la quebrazón de mi pecho! ¡Que no me hables! ¡Que me enajeno! ¡Que es mucha miel en iris, voz y boca! ¡Que se me convierte el pecho en potable vaso en polvo de cuyos detellos escapan las luciérnagas! Te deseo. Me hago feliz pensándote. Me siento absurdamente vivo. No me sacia y aun me basta eso. ¡Ay cuando deseo cómo se me entiernan y encandilan los ojos del cuerpo! ¡Cómo haces mirar...

Los nombres de tu piel

Te recuerdo –y hasta siento– en otras pieles. Diferencio su manera de respirar con la tuya. Diferencio su manera de dar cabezazos con la tuya. Diferencio su manera de ponerse cursi con la tuya. Y, aunque no negaré que me gusta ver otras formas, –al fin y al cabo es afecto sin coste– Prefiero las tuyas. En otras pieles encuentro, cariño y amor, pues todo humano quiere amar. Pero tu piel es la única piel donde reencuentro la mía. Quizás la novedad me seduce, la disposición al amor me seduce; una expresión cálida y un cuerpo bonito me seducen –como un cuadro fauvista: a pesar de mí. Pero no es sólo lo que me seduce lo que se queda dando vueltas en mis cierzos y olas toda la noche. También tu ausencia la tendencia de mi piel a recordarte aunque pasara una noche por una esquina de carmín. Seguramente, borracho; cachondo, pero borracho; melancólico y desarmado sonreiría. Tiraría el condón a la bas...

Anhelo (Flor de Ciudad IV)

Cuando en ti pienso -¡oh, ojos míos! ¡Verdes ojos!- hastío y dicha se mezclan y vagan entre mis dedos a su antojo cuando mi piel con tu piel se mezcla. Ganas tengo de sentirte nueva, virgen de alma, risueña. Atarme con fuerza a tus caderas que me obliguen a tenerlas. Asirte por el alma al besar tu espalda blanca. Como los juegos infantiles que con la vida se mezclan. Como piel con piel entre sombras: que no se diferencian. ¡Oh, qué beso te daría si me prometieses tu cadera, tu risa, tus ojos verdes, tu eléctrica espalda eterna! En base a una imagen de Nikasucha en Pixabay

Ciudad para dos (Flor de ciudad III)

Me imagino desnudo sobre la carretera, marcándose el contorno de la grava negra en nuestra piel. Me imagino haciéndote el amor y mientras, ríes y me coges del pelo y cierras los ojos y me disfrutas y los coches siguen pasando. Me imagino quedándome sobre el asfalto vivenciando sobre tu piel cómo el brillo de la luna te brilla. haciéndote el amor otra vez en la luz de una farola en una calle desierta en una sin luces de coche en una marquesina en su cartel publicitario donde tirar las pilas. Me imagino andando contigo por el arcén balando contigo sin música entrándote frío, y luego abrazando tu cintura posando mi pecho sobre tu espalda blanca ¡Lunando, como aquella luna! Me imagino yendo contigo a desayunar llegando a las dos de la mañana saqueando churros y tapas donde nadie atienda a nadie donde robásemos donde nos tumbásemos sobre la barra donde durmiéramos cabeza con cabeza. Me imagino desnudo sobre la carretera, entero entero. que no term...