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Carne de fruta

Dame tus manos de dulce de leche
que guardas a buen recaudo en tus bolsillos.
Deja que vuelen libres.
Deja que te baje los bolsillos.
Todos los bolsillos.
Hasta que solamente quede un lugar de ti
donde puedes guardar lo íntimo.

Dame tus manos de dulce de uva
que guardas con mucho cuidado entre mi espalda.
Deja que fluyan libres.
Deja que te bajen por la espalda
todas tus espaldas.
Hasta que te quedes tumbada en esta cama
donde puedas dejar lo íntimo.

Dame tus manos de dulce de mango
que agarras a buen recaudo en mis caderas.
Deja que agarren libres.
Deja que ellas digan lo que quieran.
Todo lo que quieran.
Hasta que cantes a los placeres antiguos
donde escribas tu amor más íntimo.

Dame tus manos dulces de cacao
que guardas en las heridas de la espalda.
Deja que arañen libres.
Deja sudor, sangre y lo que seas.
Todo lo que seas.
Hasta que en tu cuerpo se derrita y ebulla;
donde hagas tierno lo que es íntimo.

Dame tus manos lacias. Tiernas. Dulces.
Que dejes rendidas marcando el colchón.
Deja que me amen libres.
Deja dar las caricias a ellas
No más que caricias.
Hasta que te duermas en los restos de la fruta
donde sueñes sin sed lo íntimo.


 de ©Shathu Entayla

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Deseo

Creo que solo te he visto hoy
pero ya te he reconocido
en derramarme por tus ojos.
Te conozco de vivirte antes
con luciérnagas en la garganta.
De funambular acariciando
tu piel con vello de arrozales.
De coserme la lengua con hilo blanco
y que salga todo entre las orejas.

¡Que se partan las puertas y el tiempo!
¡Quiero desearte negra, sucia y dulce!
¡Bañarme en la esfera de un reloj parado!

¡Que se me resquebraja el pecho
y no se parte!
¡Que ver un gorrión sobre tu risa
que ver un lobo sobre tus ansias
que ver tus ojos de aguja en mi cara
o tu cabeza en mi regazo
solivianta la quebrazón de mi pecho!
¡Que no me hables! ¡Que me enajeno!
¡Que es mucha miel en iris, voz y boca!
¡Que se me convierte el pecho
en potable vaso en polvo
de cuyos detellos escapan las luciérnagas!

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Me siento absurdamente vivo.
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¡Cómo haces mirar insidioso
en la codicia del afe…

Mis migajas de pan

JORGE.– Dame migas de pan, Amparo AMPARO.– No me quedan. JORGE.– Pero vi cómo le dabas a Jaime, y a Javier, y a Josué. (Pausa.) ¿No me das migajas porque me llamo Jorge? AMPARO.– No. No te doy pan porque eres Jorge. JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. ¿Así me darías migas de pan, por lo menos? AMPARO.– No puedes no ser Jorge. Aunque no te llames Jorge. Eres y serás Jorge, hagas lo que hagas. Si te haces artista y te pones nombre artístico seguirás siendo Jorge. Si te cambias de sexo, serás Jorge con otro nombre. Si te haces monje budista y nadie te llama Jorge allí, seguirás siendo Jorge. Nada cambia quién eres JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. AMPARO.– No puedes. JORGE.– ¿Por qué no? AMPARO.– Porque no quieres… JORGE.– ¡Sí que quiero! AMPARO.–…y yo no te negaría el pan si fueses otro. Pero yo necesito negarte el pan, Jorge. JORGE.– Llámame Elis. AMPARO.– Serás Elis, pero sigues oliendo a Jorge. Te amaba, pero a mí no me engañas. No puedes ponerte máscaras…

Ovillejo del poliamor

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Compersión.
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es amor,
¡y este la más vitalicia
si es Karicia!

No son fáciles delicias
amar y serlo a mil vías
pero dí, ¿tú no querrías
compersión, amor, karicias?

de ©Shathu Entayla
Dedicado a mis actuales parejas cuyos nombres juntos forman la palabra Karicia