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Carne de fruta

Dame tus manos de dulce de leche
que guardas a buen recaudo en tus bolsillos.
Deja que vuelen libres.
Deja que te baje los bolsillos.
Todos los bolsillos.
Hasta que solamente quede un lugar de ti
donde puedes guardar lo íntimo.

Dame tus manos de dulce de uva
que guardas con mucho cuidado entre mi espalda.
Deja que fluyan libres.
Deja que te bajen por la espalda
todas tus espaldas.
Hasta que te quedes tumbada en esta cama
donde puedas dejar lo íntimo.

Dame tus manos de dulce de mango
que agarras a buen recaudo en mis caderas.
Deja que agarren libres.
Deja que ellas digan lo que quieran.
Todo lo que quieran.
Hasta que cantes a los placeres antiguos
donde escribas tu amor más íntimo.

Dame tus manos dulces de cacao
que guardas en las heridas de la espalda.
Deja que arañen libres.
Deja sudor, sangre y lo que seas.
Todo lo que seas.
Hasta que en tu cuerpo se derrita y ebulla;
donde hagas tierno lo que es íntimo.

Dame tus manos lacias. Tiernas. Dulces.
Que dejes rendidas marcando el colchón.
Deja que me amen libres.
Deja dar las caricias a ellas
No más que caricias.
Hasta que te duermas en los restos de la fruta
donde sueñes sin sed lo íntimo.


 de ©Shathu Entayla

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