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Mostrando entradas de septiembre, 2013

Futuro Presente

Ahora siente en mi esa calma
que da la incertidumbre cuando se acepta.
Ahora sientro en mi un luz
al haber recibido una voz de una experiencia.
Ahora siento que mi alma avanza.
Que tiene paz. Que descansa.
 Ahora siento que estoy activo
mas no una actividad que fatiga; sino que amansa.

Ahora siento que soy.
Que puedo poder.
Que quiero ser.
Que estoy tranquilo.

Ahora estoy tranquilo por saber
que todo canto soy y escribo
puede suceder.

Ahora no quiero
pensar en mi futuro sin vivir mi presente.
Sino con el esfuerzo de mi presente
labrar mi futuro.

Ahora tengo todo claro,
-al menos lo que puedo tener-.
Es una tontería pensar en lo que puede suceder
si no has dejado al futuro que ocurra.

Ahora sé que, como dicen por ahí:
"la suerte es coincidencia de preparación y oportunidad"
Ahora me toca a mi poder triunfar
Ahora sé que no importa qué seas, sino donde llegas.
Ahora me toca a mi crear mi fortuna.

Temor

Todos tenemos miedo.
Todos queremos.
Todos tememos perder cuanto tenemos
pero, si realmente existe el miedo,
será porque lo bueno
podamos perderlo.

No llores más

¿Quién tiene derecho a romper un alma?
¿Quién tiene derecho a maltratarla?
Las almas con perdón se sanan.
Se curan solas con templanza.

¿Por qué quien mata hace llorar?
¿Por qué quien llora hace matar
a quien no puede evitar sollozar?
¿Por qué condena se ha de pagar
si no has sido ni has hecho mal?
¿Por qué para almas puras no hay paz?
¿Por qué para verdugos hay piedad?

Cielo, no llores. Calma tu pesar.
Debes saber que no se debe llorar
si la razón que tienes no es verdad.
No creas que la verdad es falaz.
Creeme al decirte que no está mal;
que haces feliz a los demás
Pero créeme al decirte que es fatal
que por no hacer feliz a los demás
te tachen de verdugo, sin más
pues son ellos quien te quitan libertad
y te obligan sin motivo a pagar
una deuda imposible de saldar.

Pues una deuda de corazón
no se peude sanar si no hay perdón.
Tú ya perdonaste, no hay error.
No dejes que te maten más.

A veces ignorar las palabras
es lo mejor que puedes encontrar
entre esa maravillosa cabeza tuya.
Ev…

Te echo de menos

Te echo de menos.

A veces mi corazón se oculta de ti
porque duele añorarte.
A veces mi mente se defiende de ti
porque duele extrañarte.

A veces echarte de menos
es que querer echarte de más
pero nada de esto es posible
pues tú, comigo, no estás.

La distancia cura y tortura
pero no siempre lo hace igual,
y cuando es más débil la cura,
la tortura se hace notar.

En cuando tú me ves llorar,
cuando me confunde mi pesar
y mi amor añora tu estar,
tu presencia es mi altar.

Alto triunfo es ese altar
pero alta pérdida, si vacío está,
pues no tengo tesoro que posar
y por él, no se qué podría dar...

Echarte de menos duele. Más.
Más de lo que nunca podría imaginar.
Pero es el precio que he de pagar
por quererte, por esperar, y por amar.

Te echo de menos

Y eso es difícil de cambiar...

Razones para Matar

Sheol y Elisa. Ambos armados hasta los dientes. Eran los perfectos enemigos. Uno enfrente del otro. Los compañeros de colegio más preparados para bajar moral en la historia de la infancia.

Sheol. Corrupto. Enfadado. Cabrón sin pintas, pero cabrón. Blindado con su baby verde y armado con sus mocos pegagosos cual silicona. Enemigo inconfesable, único capaz de vencer a Shin-Chan. El único que pudo pegar a Chuck Norris cuando era pequeño: resumiendo, un niño.

Elisa. Observadora. Meticulosa. Malévola cual diablo vestido de ángel. Con maldad guardada bajo un botón. Como un tigre que espera a su presa, pero no ataca hasta que no se acerca. Como un mono molestando a un perro, que no le coge de la cola, hasta que no le da la espalda. Dulcemente vengativa: resumiendo, una niña.

Se alzaban las banderas tras las miradas inocentemente manchadas de maldad de esos niños. Él la persigue. Elisa escapa, con como único objeto en mano una carpeta, siendo amenazada por la musicosidad asquerosamente apta p…

El Abanico

Era 3 de octubre, de no sé que año, numéricamente, pero sin duda era el último año de mi vida. Me encontré de pronto con una señora mayor, de unos 50 años, que sin duda había pasado una vida difícil. Esa señora no era otra que mi abuela paterna. Siempre tenía algo para lo que abanicarse, pero nunca había usado un abanico. Siempre usaba revistas, libretas, incluso pequeñas tiras de plástico duro que tenía sin usar para encuadernar documentos. Hace años trabajó en una papaleria, y aún le quedaba material de stock.

La costumbre de mi abuela de abanicarse, se contagió sin duda a mi madre. Era extraño verlas abanicarse juntas, como si el aire fuese un juguete; eso era valorar la sutileza, y lo demás, nimiedades.

Me llevaron allí, sin mi padre, al que llevaba tiempo sin ver. Mi madre me habia dicho que había tenido que hacer un viaje urgente para repartir a otros paises. Mi padre era camionero, pero de "alto estanding", de material frágil. Era normal para él hacer esos viajes, y p…

El Testamento de Matilda

"¿Recuerdas hace unos años cuando fuimos a la Fontana di Trevi, Joel? Fue genial. Estábamos sentados, algo lejos de ella, pero la veíamos entera, mientras veíamos a turistas tirar monedas y pedir deseos. Yo aún recuerdo que me decías que era absurdo tirar monedas al agua: era perder dinero y tiempo absurdamente. 

Recuerdo cuando yo te decía siempre que tirar una moneda siendo supersticioso y sentirse bien, siempre es mejor que ser realista y no sentir nada, pero que era aun mejor sentirse bien siendo realista: cuando eres capaz de tirar la moneda pero no niegas que sus poderes funcionen. Una de esas pocas veces en la vida en las que la incertidumbre es beneficiosa: si funciona, genial; si no funciona, ya te lo esperabas, no hay dolor. Sin tener el listón alto ni bajo. Simplemente, tener el listón.

Aún recuerdo Joel cuando me decías que me iba a morir, porque mi enfermedad no me permitía seguir con vida. Aún recuerdo verte llorar en la cama del hospital, por una simple neumonía comp…

Como encerrado entre barreras de sueños...

Como un preso entre rejas. Como un empresario en su oficina. Como un perro con correa. Como un tonto en su ignorancia.
Encerrado entre las rejas de una oficina ignorante con correa. Encerrado en el mundo donde todo lo que veo se va de mi mente. Encerrado en mi olvido por no poder recordar lo que se siente. Encerrado entre prosas y poesía muertas sin nadie que las escriba ni posea.
Barreras de sentimiento y pensamiento Barreras de futuro. Barreras de de creación.
Se merma la imaginación. Se va cuanto procuro. Me quedo sin vocabulario cuando lo expreso.
Y no hay nada más duro ni más doloroso que un arte que pierde vocación.
Que pierde su futuro. Debo volar de este reposo en el que muere mi acción.
Aún espero una luz alrededor que me haga sentir cuanto espero: El poder decirme adiós y saludar a quien me quiero.
Esto es lo único que espero. No niego que me quede valor, pero sin oportunidad es dolor, aunque en mi mente me encierro.
Divago entre pésimos pensamientos. Diserto con mi opinió…

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