Ir al contenido principal

No llores más

¿Quién tiene derecho a romper un alma?
¿Quién tiene derecho a maltratarla?
Las almas con perdón se sanan.
Se curan solas con templanza.

¿Por qué quien mata hace llorar?
¿Por qué quien llora hace matar
a quien no puede evitar sollozar?
¿Por qué condena se ha de pagar
si no has sido ni has hecho mal?
¿Por qué para almas puras no hay paz?
¿Por qué para verdugos hay piedad?

Cielo, no llores. Calma tu pesar.
Debes saber que no se debe llorar
si la razón que tienes no es verdad.
No creas que la verdad es falaz.
Creeme al decirte que no está mal;
que haces feliz a los demás
Pero créeme al decirte que es fatal
que por no hacer feliz a los demás
te tachen de verdugo, sin más
pues son ellos quien te quitan libertad
y te obligan sin motivo a pagar
una deuda imposible de saldar.

Pues una deuda de corazón
no se peude sanar si no hay perdón.
Tú ya perdonaste, no hay error.
No dejes que te maten más.

A veces ignorar las palabras
es lo mejor que puedes encontrar
entre esa maravillosa cabeza tuya.
Evita que tu cordura huya.
No des pie a tu pesar.
O la deuda de llorar
sí que será para siempre tuya.

Dame la mano. Abrázame
y si quieres deshogarte grítame.
Pero que nadie te diga que eres algo que nunca has sido
Nadie te diga nunca que lo bueno no has querido.
Por que si algo has querido, es hacer el bien.

Es cierto que no se puede prometer hacer siempre el bien.
pero nadie puede culparte por no hacer.

Amor, no llores más.
Siempre hay un motivo por el que perdonar.
Perdónate, no llores más.
Aun tienes un tu corazón que limpiar.

Comentarios

Popular Posts

Deseo

Creo que solo te he visto hoy
pero ya te he reconocido
en derramarme por tus ojos.
Te conozco de vivirte antes
con luciérnagas en la garganta.
De funambular acariciando
tu piel con vello de arrozales.
De coserme la lengua con hilo blanco
y que salga todo entre las orejas.

¡Que se partan las puertas y el tiempo!
¡Quiero desearte negra, sucia y dulce!
¡Bañarme en la esfera de un reloj parado!

¡Que se me resquebraja el pecho
y no se parte!
¡Que ver un gorrión sobre tu risa
que ver un lobo sobre tus ansias
que ver tus ojos de aguja en mi cara
o tu cabeza en mi regazo
solivianta la quebrazón de mi pecho!
¡Que no me hables! ¡Que me enajeno!
¡Que es mucha miel en iris, voz y boca!
¡Que se me convierte el pecho
en potable vaso en polvo
de cuyos detellos escapan las luciérnagas!

Te deseo. Me hago feliz pensándote.
Me siento absurdamente vivo.
No me sacia y aun me basta eso.
¡Ay cuando deseo
cómo se me entiernan y encandilan
los ojos del cuerpo!
¡Cómo haces mirar insidioso
en la codicia del afe…

Mis migajas de pan

JORGE.– Dame migas de pan, Amparo AMPARO.– No me quedan. JORGE.– Pero vi cómo le dabas a Jaime, y a Javier, y a Josué. (Pausa.) ¿No me das migajas porque me llamo Jorge? AMPARO.– No. No te doy pan porque eres Jorge. JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. ¿Así me darías migas de pan, por lo menos? AMPARO.– No puedes no ser Jorge. Aunque no te llames Jorge. Eres y serás Jorge, hagas lo que hagas. Si te haces artista y te pones nombre artístico seguirás siendo Jorge. Si te cambias de sexo, serás Jorge con otro nombre. Si te haces monje budista y nadie te llama Jorge allí, seguirás siendo Jorge. Nada cambia quién eres JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. AMPARO.– No puedes. JORGE.– ¿Por qué no? AMPARO.– Porque no quieres… JORGE.– ¡Sí que quiero! AMPARO.–…y yo no te negaría el pan si fueses otro. Pero yo necesito negarte el pan, Jorge. JORGE.– Llámame Elis. AMPARO.– Serás Elis, pero sigues oliendo a Jorge. Te amaba, pero a mí no me engañas. No puedes ponerte máscaras…

Monólogo autobiográfico

Muebles geométricos llenos de vetas de madera, libros, una cama, libros, un ordenador, un cuadro aún no colgado, una pared blanca pintada con cosas ininteligibles, glosolálicas; un peluche guardián con forma de mapache con una estrella colgada al cuello, una orquídea sana, pero sin flores y un chico de pelo largo estudiando a la par inglés y su falta de vida.

YO. Si me hubieses visto hace solo veinte años. Tenía el pelo corto. Me hacían bullying y no hablaba. Llamaba la atención pero no hablaba. Lloraba pero no hablaba. Un par de luces en forma de padres comprensivos y un señor mayor que me acompañó hasta su muerte (mi madre le cuidaba por las mañanas). Siempre pienso en ir a ponerle flores, le quise mucho, pero al final me acuerdo de ir a verle a su tumba dos meses después. Digo "para el año siguiente". Y así, llevo sin ir dos años.

De pronto, una de esas luces brilló más: la curiosidad. De ahí vino el arte y mi identidad. Luego, como vórtice de Hitchcock, ansiedad en forma …