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Ciudad para dos (Flor de ciudad III)

Me imagino
desnudo sobre la carretera,
marcándose el contorno de la grava
negra en nuestra piel.

Me imagino
haciéndote el amor
y mientras, ríes
y me coges del pelo
y cierras los ojos
y me disfrutas
y los coches siguen pasando.

Me imagino
quedándome sobre el asfalto
vivenciando sobre tu piel
cómo el brillo de la luna te brilla.
haciéndote el amor otra vez
en la luz de una farola
en una calle desierta
en una sin luces de coche
en una marquesina
en su cartel publicitario donde tirar las pilas.

Me imagino
andando contigo por el arcén
balando contigo sin música
entrándote frío, y luego
abrazando tu cintura
posando mi pecho sobre tu espalda blanca
¡Lunando, como aquella luna!

Me imagino
yendo contigo a desayunar
llegando a las dos de la mañana
saqueando churros y tapas
donde nadie atienda a nadie
donde robásemos
donde nos tumbásemos sobre la barra
donde durmiéramos cabeza con cabeza.

Me imagino
desnudo sobre la carretera,
entero entero.
que no termine de amancer nunca,
¡que me muera en ese albor algún día!

Odio cuando imagino
y no ocurren las cosas.

Imagen de LucasFZ70 de Pixabay


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Deseo

Creo que solo te he visto hoy
pero ya te he reconocido
en derramarme por tus ojos.
Te conozco de vivirte antes
con luciérnagas en la garganta.
De funambular acariciando
tu piel con vello de arrozales.
De coserme la lengua con hilo blanco
y que salga todo entre las orejas.

¡Que se partan las puertas y el tiempo!
¡Quiero desearte negra, sucia y dulce!
¡Bañarme en la esfera de un reloj parado!

¡Que se me resquebraja el pecho
y no se parte!
¡Que ver un gorrión sobre tu risa
que ver un lobo sobre tus ansias
que ver tus ojos de aguja en mi cara
o tu cabeza en mi regazo
solivianta la quebrazón de mi pecho!
¡Que no me hables! ¡Que me enajeno!
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Mis migajas de pan

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