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Lidio

No siento nada de cuanto ha pasado
y permanezco solo, aquí sentado
sólo a un metro de un vacío empedrado
junto a más de mil sueños derramados.

El sol quema mis ojos y han anhelado
no ver a cuantos cuerpos han matado
deseando que salga la luna en vano
y morir con quien la haya sacado.

Desde mi techo todo ha terminado.
Y están mis pies que nunca han caminado
y creen creer que siempre han soñado
cuando jamás una huella han plantado.

Sólo me queda dar un sólo paso
que es seguir a quien la luna ha sacado:
morir esperando que me usen de arado
y al menos mis huellas haber dejado

Aquí estoy, en este techo empedrado
y este techo sobre el suelo asfaltado.
Sólo queda yerma que ha dominado
en odio que no fue remediado.

Caeré sobre los cuerpos incendiados.
Yaceré con mi familia y hermanos.
Mi nicho serán mis sueños en vano.
Que engendrarán hierba en un nuevo prado.

Cuando no exista más suelo asfaltado
Cuando no haya más cuerpos enterrados
Acabará esta lucha entre soldados
que jamás tuvo que haber empezado.

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Deseo

Creo que solo te he visto hoy
pero ya te he reconocido
en derramarme por tus ojos.
Te conozco de vivirte antes
con luciérnagas en la garganta.
De funambular acariciando
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De coserme la lengua con hilo blanco
y que salga todo entre las orejas.

¡Que se partan las puertas y el tiempo!
¡Quiero desearte negra, sucia y dulce!
¡Bañarme en la esfera de un reloj parado!

¡Que se me resquebraja el pecho
y no se parte!
¡Que ver un gorrión sobre tu risa
que ver un lobo sobre tus ansias
que ver tus ojos de aguja en mi cara
o tu cabeza en mi regazo
solivianta la quebrazón de mi pecho!
¡Que no me hables! ¡Que me enajeno!
¡Que es mucha miel en iris, voz y boca!
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Mis migajas de pan

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Monólogo autobiográfico

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