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Marina da mar, y nada


Allí me encontraba, como siempre, mirando al mar Marina, especialmente en el momento en que sus olas son más fuertes. Cuando al chocar contra la superficie del agua se oye un sonido hueco pero ruidoso, o cuando choca contra la tierra, que mil rocas se desprenden porque no son capaces de aguantar la fuerza con las que el agua las arranca y las atrae hacia sus profundidades.
Era un ocaso de tormenta en la playa. Cientos de rayos caían al mar, que más que ser cristalino, estaba cristalizado. Como si la luz a la que mis ojos ponían atención no proviniese de los rayos, sino del mismo agua.
Había bandera roja aquella tarde. Ni si quiera había socorristas. Todo el mundo estaba en casa, quizá viendo la televisión o tomándose algo caliente.
Sin embargo, yo estaba a boca de playa, dejando que la espuma del mar me cubriese los pies, hasta arroparlos.
Y el mar seguía enloquecido en el horizonte, pero en la playa se mantenía tranquilo. Estaba bien para que un acostumbrado al mar como lo era yo, pudiese confiarse un poco. Sabía que el mar bravo llegaría a la orilla, pero aún le faltaba tiempo para hacerlo. Para cuando eso ocurriese, yo sólo tendría que irme.
Más tarde, queriendo que la humedad de mis pies llegase a todo mi cuerpo, me metí un poco más, hasta las rodillas. Entonces el nivel del mar subió, tapándome hasta la cadera. En ese punto en el que, sentado en la arena de la playa, pareces flotar sobre una nube, sintiendo ese chorro de agua que te separa un poco del suelo arenoso. Decidí tumbarme para escuchar el sonido del Marina y dejar que la brisa chocase contra mi cara y mis manos.
Estuve así un tiempo, hasta que noté cómo el mar subía. Cuando desperté de esta especie de trance, tenía el agua por el pecho, y la empezaba a notar fría. Vi también que las olas provenientes de la tempestad, se acercaban.
Entonces me levanté, empapado y con frío. Tenía el mar ante mí. Me quedé como una concha de mar sobre la arena, mientras el Marina rozaba mis pies por las uñas, casi sin llegar a mis dedos.
Decidí avanzar un poco hacia al mar antes de irme, seducido por la sensación de notar como el agua rozaba mis pies completos por última vez. Cómo los llenaba de frescura y cómo la arena exfoliaba mi piel haciéndola más joven.
Sin pretenderlo, tropecé y caí en la arena mojada. Sentado en ella empecé a reír diciéndome a mí mismo lo tonta que había sido la caída. Poco después una ola más grande me llegó hasta la boca, y me tumbó en el mar. Me levanté sobresaltado. Evité ahogarme. El golpe del agua me quitó la respiración un momento y me saló los ojos. Quedé sentado con el agua por el pecho.
Al final, una última ola me tumbó de nuevo y me arrastró hacia el mar que ya había llegado enloquecido a la orilla. Metiéndose hasta lo más profundo de mi piel. Llevándome hasta lo más profundo de sus aguas.


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Nuestro Viaje

El viaje de mis sueños
un lugar en el que ver
la verdad de que el mar es
un reflejo del cielo.

Una sombra caida
de un amanecer desolado
que despertando a tu lado
parece dar vida.

Eres tu la razón
de todo mi mundo
de que todo junto
me llegue al corazón.

No es deseo mi intención
simplemente es esa mirada
sincerca, sencilla y clara
la que me llega al corazón.

Es solo una simple fase:
puede un dia acabar
y otra puede empezar
mas no morir sin que pase.

La vida hace cicatrices
mas ellas pueden tener
lo esencial  para aprender
a saber lo que dices.

La clave es disfrutar
hacerse sabio, divertirse
tontear, de gala vestirse
como si fuera el final

Pues después no hay más
es realmente en la vida
la que elige tu ida
y lo que te va a quedar

Tu puedes hacer de la hiel
un brebaje mortal,
una cura vital...
o hacerla dulce miel.

Eres tu, la vida
la que da fuerzas para caer
y das premio a la merced
que levantarse consiga.

Tercer Tributo...Tributo a LA VIDA

La Luz de la Muerte

Estaba asustado,
estaba acorralado
al lado de mi amiga.
En el vacío me veía
de este acantilado.

Los matones la cogieron
y estos caer me vieron.
(Ella también lo vió)
Entonces usé mi don:
iluminado salté del agujero.

Un haz de luz me cubría.
En el aire me mantenía
viendo la expectación
del osado matón
que sostenía a mi amiga.

Rápidamente la cogí
y muy lejos me fui
con ella iba corriendo
por el nefasto sendo
que me llevaría al fin.

De frente les encontramos.
La dije "Atrás, vamos".
El acantilado del río
adornado por un navío
nos tenía atrapados.

No teníamos qué hacer
"Iluminarme no podré.
Perderé mi vida
aunque la suya siga.
Lo haré la salvaré".

La agarré de la mano
y caímos en picado.
La dí un fuerte abrazo
la cogí de los brazos.
Mi vida ha terminado.

Antes de perecer
hacia arriba la lancé
y conseguí frenar
su gran caïda mortal.
Pero, no la veré...

El Segundo Tributo: Al SACRIFICIO
(inspirado en la canción de Muse "Bliss")

La Brújula del Viajero

Creí haber perdido
tu sonrisa en el camino.
La tuve que buscar
sumido en mi pesar.
Ese fue mi destino.

Al principio no sabía
que sin ella seguía
empecé a preguntarme
y más tarde asustarme
¡¿Su fin llegaría?!

Era, solo una sonrisa
una simple premisa
de antes del viaje
más brújula en el paraje
y su expresión, misa.

Me veía perdido
sin ojos y sin oidos:
colega de "Soledad"
hijo de "Temeridad"
pasto del "Frío".

Esto se hacía largo
y mero, sin embargo
repase la situación
y obtuve la razón
me di cuenta de algo...

Me la había dejado
en mi mesa, al lado
de muchos papeles
y decían "No te la lleves
la perderás, y en vano"

Así que, decidí seguir
sin la sonrisa partir,
siguiendo mi camino,
disfrutando el camino
con ganas de vivir.

Llegué a la altitud.
Me faltaba aptitud
"Necesito ayuda.
Algo que acuda.
Un rayo de luz".

Perseveré y llegué
en la roca me senté...
"No siento nada.
¿Cada pie y pisada
para qué las tomé?"

Nada me llenaba.
Algo …