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Líbano

Un aire como de miel en bruto
empaña mis canales del alma
y sobre sus paredes puedes ver pintadas
manchas de mil culturas, cruzadas.
Unas nuestras; otras, otras
pero todas conectadas, hermanadas.
Entre Colombia y Venezuela, está Beirut
y Siria y su calma las ampara.

Algo mío que no sabía, aquí estaba.
Algo que no sabía que guardaba.

Cuando ocurren esas sonrisas... Esa gracia,
esa generosidad espontánea...
Cuando ocurren esas sonrisas árabes
la vida y el artificio se confunden
la vida y el orden se confunden;
aun pareciendo todo distinto
todo es lo que siempre ha sido

Por eso cada sonrisa árabe
es tocarme una raíz del alma
como si de una cuerda de guitarra se tratase.

Creo que esa cuerda que no sabía, estaba
y creo que puede enamorarme


Líbano, eres mi casa. Y mi casa es árabe.

Una calle de Beirut
 de ©Shathu Entayla

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ahí, el azul y el blanco se mezclan con verde, rojo y negro y todos ellos buscan su supremacía colapsando esa fluidez plástica que debería caracterizar a los colores y a las fronteras.
Pero entre tus calles hay sonrisas árabes astucia comercial que intimida que admira, calurosa generosidad y bienvenida. Vida que se quiere normal.
Una atmósfera de música y gritos apelativos frente al silencio de tu lado fantasma en el que solo recuerdos palestinos descansan; una atmósfera viva con fronteras que cortan, o peor, que habitan las calles; una atmósfera de paz que convive e ignora conveniente y humanamente la guerra que le acecha como una serpiente azul reptando sobre aguas blancas -aunque nunca transparentes- bajo una noche clara y una est…

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de ©Shathu Entayla
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