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El gong

Suena un gong
y el agua recibe su eco en forma de ondas.
Los pájaros vuelan
exitados hacia las nubes blancas
que se apartan con el viento.

Hasta que se forma un claro en el cielo.

Suena un gong
y el agua recibe su eco en forma de ondas.
Los pájaros, muertos
y no hay, no hay nubes blancas
que se muevan con el tiempo.

Hasta la tormenta arreciando de nuevo.

Suena un gong
y el agua recibe su eco en forma de ondas.
Los pájaros, ocultos
en su nido y con las nubes negras
que truenan sobre el suelo.

Y el hombre
que toca el gong
tiene el gong ya en el suelo,
y ningún eco de gong
retorna al cielo.

Hasta que vuelvan las nubes blancas
si quieren, de nuevo.

Sin el gong.
Sin el eco.
Sin pájaros muertos.


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Hebrón (de Palestina)

Entre tus coágulos inesperados, Entre tus alambradas que, sin avisar, reptan por tus paredes y tus calles emanando un hedor a claustrofobia inevitable; hedor catalizado por aguas fecales vertidas por prometidos a una tierra sobre la paz de tus zocos,
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El Mar Rojo

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de ©Shathu Entayla
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