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Contaminación anímica

Hoy me apetece respirar el aire sucio de Madrid. Otra vez. Ese aire que hacía una eternidad que no respiraba. No porque no hubiese aire -ese aire sucio-, sino por haber perdido la cualidad de repirar.

Otra vez puedo respirar el aire sucio de Madrid. Sentir cómo me contamina de nuevo. Sentir ese siniestro polvo negro que imagino en mi cabeza cuando llega a mis pulmones. Sentir que estoy contaminado de aire sucio. Pero no de vacío. No de confusión. No de mental presidio. No de cutiverio del alma. Sentir que cuanto más me contamino de ese airemás termina el calvario. Ese que llevaba durando eternidad y media, que podría haber llegado a dos, o a una eternidad eterna.

Si no hubiese ocurrido esa noche... Esa noche como sable de carmín. Esa noche como llave que me permitió abrir puertas. Una a una sin darme cuenta. Esa pequeña gran epifanía...

Ahora no sé qué voy a vivir. Ni si quiera estoy seguro de qué estoy viviendo. Lo único que sé es que ahora el viendo da en mi cara. Lo único que sé y lo único que me hace falta. Así que creo que ya va siendo hora de parar la grabadora y dejar que, por una vez, otra vez, el viendo azote mi cara y el aire contamine mis pulmones.

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Mis migajas de pan

JORGE.– Dame migas de pan, Amparo AMPARO.– No me quedan. JORGE.– Pero vi cómo le dabas a Jaime, y a Javier, y a Josué. (Pausa.) ¿No me das migajas porque me llamo Jorge? AMPARO.– No. No te doy pan porque eres Jorge. JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. ¿Así me darías migas de pan, por lo menos? AMPARO.– No puedes no ser Jorge. Aunque no te llames Jorge. Eres y serás Jorge, hagas lo que hagas. Si te haces artista y te pones nombre artístico seguirás siendo Jorge. Si te cambias de sexo, serás Jorge con otro nombre. Si te haces monje budista y nadie te llama Jorge allí, seguirás siendo Jorge. Nada cambia quién eres JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. AMPARO.– No puedes. JORGE.– ¿Por qué no? AMPARO.– Porque no quieres… JORGE.– ¡Sí que quiero! AMPARO.–…y yo no te negaría el pan si fueses otro. Pero yo necesito negarte el pan, Jorge. JORGE.– Llámame Elis. AMPARO.– Serás Elis, pero sigues oliendo a Jorge. Te amaba, pero a mí no me engañas. No puedes ponerte máscaras…

Ovillejo del poliamor

¿Qué es si no es competición?
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de ©Shathu Entayla
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Deseo

Creo que solo te he visto hoy
pero ya te he reconocido
en derramarme por tus ojos.
Te conozco de vivirte antes
con luciérnagas en la garganta.
De funambular acariciando
tu piel con vello de arrozales.
De coserme la lengua con hilo blanco
y que salga todo entre las orejas.

¡Que se partan las puertas y el tiempo!
¡Quiero desearte negra, sucia y dulce!
¡Bañarme en la esfera de un reloj parado!

¡Que se me resquebraja el pecho
y no se parte!
¡Que ver un gorrión sobre tu risa
que ver un lobo sobre tus ansias
que ver tus ojos de aguja en mi cara
o tu cabeza en mi regazo
solivianta la quebrazón de mi pecho!
¡Que no me hables! ¡Que me enajeno!
¡Que es mucha miel en iris, voz y boca!
¡Que se me convierte el pecho
en potable vaso en polvo
de cuyos detellos escapan las luciérnagas!

Te deseo. Me hago feliz pensándote.
Me siento absurdamente vivo.
No me sacia y aun me basta eso.
¡Ay cuando deseo
cómo se me entiernan y encandilan
los ojos del cuerpo!
¡Cómo haces mirar insidioso
en la codicia del afe…