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Elegía para Alguien

Cuatro ruedas son capaces
de llevarse por delante
dos piernas que soportan
cuerpo y alma
en sólo un instante
que ya no es nada.

Una tragedia divide lo vivido.
Una vida que ya no se vive
puede decirse que se ha vivido
pero también se dirá
que no volverá a hacerlo jamás.

Muerto está quien muerto yace.
Mas el verdadero muerto
es el mensaje natural que brota
de un paisaje en el que ves
a una persona que ya no está.

Aunque nada fue en valde
quien ha ido no volverá,
igual que quien queda
no se ha nunca de marchar.

La muerte es la muerte.
Muere quien vive muerto
y vive el que muerto vive
pero en cualquier caso
el que vive, vivo sigue
y el que no vive, ya está muerto.

Cuando sólo queda el recuerdo
todo lo demás se olvida
y la mitad de las cosas que había
no se van, pero se han perdido
pues algo no se anda en el camino
y algo en la vida hay que no se ha vivido.

Esto puede ser triste, lo admito
pero es más que cierto
que la verdadera muerte es el olvido
y si alguien llora por un muerto
es que ese muerto aún está vivo.

(Dedicado a Laura, adolescente de 15 años atropellada en Carabanchel y fallecida esta madrugada. No te conocí de nada, pero no hace falta conocer a alguien para saber que nadie merece algo así. La gente te recuerda y la gente que te quería empleará bien la juventud que no has podido vivir y esto si lo sé. Estoy seguro de ello)

Y te quiero, aunque nunca te he querido.

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Deseo

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pero ya te he reconocido
en derramarme por tus ojos.
Te conozco de vivirte antes
con luciérnagas en la garganta.
De funambular acariciando
tu piel con vello de arrozales.
De coserme la lengua con hilo blanco
y que salga todo entre las orejas.

¡Que se partan las puertas y el tiempo!
¡Quiero desearte negra, sucia y dulce!
¡Bañarme en la esfera de un reloj parado!

¡Que se me resquebraja el pecho
y no se parte!
¡Que ver un gorrión sobre tu risa
que ver un lobo sobre tus ansias
que ver tus ojos de aguja en mi cara
o tu cabeza en mi regazo
solivianta la quebrazón de mi pecho!
¡Que no me hables! ¡Que me enajeno!
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