Ir al contenido principal

Elegía para Alguien

Cuatro ruedas son capaces
de llevarse por delante
dos piernas que soportan
cuerpo y alma
en sólo un instante
que ya no es nada.

Una tragedia divide lo vivido.
Una vida que ya no se vive
puede decirse que se ha vivido
pero también se dirá
que no volverá a hacerlo jamás.

Muerto está quien muerto yace.
Mas el verdadero muerto
es el mensaje natural que brota
de un paisaje en el que ves
a una persona que ya no está.

Aunque nada fue en valde
quien ha ido no volverá,
igual que quien queda
no se ha nunca de marchar.

La muerte es la muerte.
Muere quien vive muerto
y vive el que muerto vive
pero en cualquier caso
el que vive, vivo sigue
y el que no vive, ya está muerto.

Cuando sólo queda el recuerdo
todo lo demás se olvida
y la mitad de las cosas que había
no se van, pero se han perdido
pues algo no se anda en el camino
y algo en la vida hay que no se ha vivido.

Esto puede ser triste, lo admito
pero es más que cierto
que la verdadera muerte es el olvido
y si alguien llora por un muerto
es que ese muerto aún está vivo.

(Dedicado a Laura, adolescente de 15 años atropellada en Carabanchel y fallecida esta madrugada. No te conocí de nada, pero no hace falta conocer a alguien para saber que nadie merece algo así. La gente te recuerda y la gente que te quería empleará bien la juventud que no has podido vivir y esto si lo sé. Estoy seguro de ello)

Y te quiero, aunque nunca te he querido.

Comentarios

Popular Posts

Hebrón (de Palestina)

Entre tus coágulos inesperados, Entre tus alambradas que, sin avisar, reptan por tus paredes y tus calles emanando un hedor a claustrofobia inevitable; hedor catalizado por aguas fecales vertidas por prometidos a una tierra sobre la paz de tus zocos,
ahí, el azul y el blanco se mezclan con verde, rojo y negro y todos ellos buscan su supremacía colapsando esa fluidez plástica que debería caracterizar a los colores y a las fronteras.
Pero entre tus calles hay sonrisas árabes astucia comercial que intimida que admira, calurosa generosidad y bienvenida. Vida que se quiere normal.
Una atmósfera de música y gritos apelativos frente al silencio de tu lado fantasma en el que solo recuerdos palestinos descansan; una atmósfera viva con fronteras que cortan, o peor, que habitan las calles; una atmósfera de paz que convive e ignora conveniente y humanamente la guerra que le acecha como una serpiente azul reptando sobre aguas blancas -aunque nunca transparentes- bajo una noche clara y una est…

El Mar Rojo

Aguas de todas partes contienes. Cuatro naciones te pueblan con distintas banderas y morales. Entre la rojez propia de la guerra tu rojez es literaria y unifica; tus corales y medusas sin tentáculos, tus espinas traicionares en la arena,  tus playas levantando las faldas del Sinaí y por el otro lado amurallando Arabia todo tú  eres paz. Una paz inhóspita. Despoblada. Agresiva.
Estás rodeado de desierto. Y tu desierto solo lo habitan comercios cerrados, pueblos pequeños y turistas cegados por la estrella de un rey. Tus aguas son verdes, moradas y azules desde la orilla. Supongo que al mezclar esos colores el alma se enrojece y de ahí tu nombre… o porque quemas con el desierto que te sitia o porque tus atardeceres sinaíes son rojos o porque las montañas que te cercan son granas (¡vaya a saber Moisés!) lo cierto es que llevas en tus golfos el rojo en sus dos caras: el del amor y el de la guerra; y en tu desierto, ambos se juntan (¡الحمد لله)
y se vuelven agua y arena.

Ovillejo del poliamor

¿Qué es si no es competición?
Compersión.
Pues compartir sin dolor
es amor,
¡y este la más vitalicia
si es Karicia!

No son fáciles delicias
amar y serlo a mil vías
pero dí, ¿tú no querrías
compersión, amor, karicias?

de ©Shathu Entayla
Dedicado a mis actuales parejas cuyos nombres juntos forman la palabra Karicia