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¿Para qué sirven las palabras?


No sirven para nada

pero valen para todo lo demás.

Lo demás no es más que aquella nada

que la gente tiende pronto a olvidar.

Una senda de sentimientos que fluyen

por cordilleras de dicha y pesar.



Son las luces que brillan en la oscuridad

cuando las emociones quieren brotar

más allá de reflexiones.

O quizá... más allá pensamientos brabucones

que sólo quieren despertar.



Son con lo que nos comunicamos

con lo que vemos, y observamos

-pues el alma también sabe mirar-.

Son con lo que maduramos y dejamos

que toda nuestra esencia viva

en cualquier formato que se escriba

y, aunque la tinta no se retira

hay miles de formas para escribir

en un papel que se llama "vida".



Son las que llaman y las que retiran.

Las que dan sentido al silencio

Las bitácoras de cualquer ida,

el diario de cualquier momento,

o las lágrimas de una despedida

guardadas en frascos somnolientos

que, si guardados con calma,

se vuelven a repetir en sueños.



Cosas inútiles, sin sentido, incluso

pues ninguna palabra sola

te dará un significado concluso,

pero que, entre todas,

son capaces de completar un informe,

un examen, o describir una persona.

Contar una vida. Hacer despertar

Dar mentalidad. Inducir demora.

Una quimera o un acierto.

Algo superficial o emocional,

pero que sin las palabras

no se podrían pronunciar.



"¿Para que sirven las palabras?"

Me preguntan.

Por sí solas, para nada

pero quizá, con la magia adecuada

puedan servirte para triunfar

para expresarte con veracidad

para ganar en disputas

o quizá sólo para hablar

pero también quizá, con voluntad

puedas enamorar al ponerlas juntas.

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Deseo

Creo que solo te he visto hoy
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que ver un lobo sobre tus ansias
que ver tus ojos de aguja en mi cara
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¡Que es mucha miel en iris, voz y boca!
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Mis migajas de pan

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He sentido

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He sentido tu angustia, tus relámpagos repentinos, tus mansedumbres forzadas, tus vomitares de alma; he visto la calma, la osadía, el hartazgo y la apatía; lo he visto todo en tu debilidad más profunda en tu vulnerabilidad más líquida.
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de ©Shathu Entayla