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Un Extraño 10 de Octubre - Frustración


Había tenido un día de perros: me habían pegado en mitad de mi clase, me había dolido la cabeza debido a mis nervios, e incluso había soñado con Adb al-Rahman III, del que me había examinado en historia hace un par de días, ¡hasta se me habían rajado los pantalones por la entrepierna, y eran vaqueros! Estaba torpe, incluso esta vez, mi extraña manía de bloquear las puertas del metro para que la gente no pierda el tren, no me había funcionado aquella mañana con un chico.

Llevaba nervioso ya dos días, pues me habían llamado para hacer el casting para un largometraje, mostrando bastante interés. Estaba nerviosísimo. Iba a ser mi primer casting. Había preguntado a mi gran amigo cinéfilo y a un actor que conocía consejos sobre el tema. La directora de casting iba a esperarme hasta las cuatro y veinte de la tarde, la hora a la que le salía, en la siguiente dirección que me dictó: Calle Higueras 4, Planta 6ª. El barrio, me había dicho que era Ópera, pero por allí no existía ninguna Calle Higueras, que sí existía en el de Lucero. Así que fui allí. Supuse que se había equivocado con la dirección.

Salí del instituto a las tres y diez. Mi madre me esperaba con la comida y un pantalón que la había pedido. De pronto me percaté de que, cuando me había separado de mi madre, no llevaba el anillo de mi novia. Quedé lívido. Caí en la cuenta de que estaba en el pantalón que se había llevado mi madre. Como había perdido el tren, no me importaba esperarla. Sin embargo, por no tener cuidado y por las prisas, los guisantes se habían esparcido por toda la bolsa de comida. Se lo reproché a mi madre bordemente, debido a mi día y a mis nervios palpables por el casting.

Cuando quedé solo, me arrepentí enormemente de haberle hablado así a mi madre. La llamé por teléfono para pedirla perdón. Me había quitado un gran lastre de encima. 

Subí la Calle Higueras, no encontraba el tal número cuatro, y estaba viendo que los edificios no tenían seis pisos: empecé a preocuparme. Le pregunté a un extranjero: no supo responderme. Luego, a la altura del número 5, pregunté a un hombre joven. Me dijo dónde estaba y quedé lívido: el número cuatro de la calle no existía. Llamé rápidamente a la directora de casting; no me cogió el teléfono.

Eran las cuatro, y me quedaban veinte minutos para llegar. Mi intención era llegar antes para que la chica pudiera salir del trabajo antes también. Ahora lo único que estaba haciendo era hacerla perder el tiempo. Llegué rápidamente a la conclusión de que la había entendido mal al decirme la dirección, a pesar de que había confirmado varias veces el nombre por teléfono. Deduje que la calle debía de ser "Calle Figueras". 

Pregunté si había un locutorio por la zona. Una señora y un anciano me indicaron dónde había uno. Fui corriendo, entré, me puse en un ordenador, y busqué en un mapa online. Efectivamente: la Calle Figueras estaba en Príncipe Pío, a una estación de Ópera. El ordenador y la impresora iban lentísimos y para cuando quise salir de allí, eran las cuatro y diez. No iba a llegar a tiempo.

Estaba decaído, desolado. Sintiéndome inútil, culpable y triste; todo por tener un sueño roto. Llegué a Príncipe Pío a y veinticinco más o menos. Para colmo la impresión del mapa había salido cortada y la única parte que no se veía era en la que estaba la Calle Figueras. Le pregunté a un  taxista; me dijo que estaba a la otra punta de Madrid con su GPS.

No podía ser, así que le pregunté una calle de referencia. La única calle así que existía era la Calle Estanislao Figueras –me lo dijo una camarera en una cafetería-. Llegué al número cuatro, que esta vez sí existía. Lo que no existía era el sexto piso. Mi aventura hasta aquí había terminado.

Volví a llamar a la directora de casting. Esta vez sí me cogió el teléfono y pude contarle mi problema. Quedé perplejo. Me propuso día para volver a quedar y que me hiciesen la prueba. Me dijo que esta vez la escribiese por una red social y para que me diera la dirección real. Estaba salvado. ¡Iba a poder hacer el casting!

Luego llegué a la estación de nuevo, aliviado. Llegué al final de la cuesta y vi a alguien. En ese momento no tardé en averiguar que no iba a llegar pronto a casa. Mi aventura aún no había terminado…

Continuará... Próximo episodio: 17 de Octubre

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La Brújula del Viajero

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sumido en mi pesar.
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Al principio no sabía
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y más tarde asustarme
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una simple premisa
de antes del viaje
más brújula en el paraje
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Me veía perdido
sin ojos y sin oidos:
colega de "Soledad"
hijo de "Temeridad"
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Esto se hacía largo
y mero, sin embargo
repase la situación
y obtuve la razón
me di cuenta de algo...

Me la había dejado
en mi mesa, al lado
de muchos papeles
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la perderás, y en vano"

Así que, decidí seguir
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siguiendo mi camino,
disfrutando el camino
con ganas de vivir.

Llegué a la altitud.
Me faltaba aptitud
"Necesito ayuda.
Algo que acuda.
Un rayo de luz".

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"No siento nada.
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para qué las tomé?"

Nada me llenaba.
Algo …

Nuestro Viaje

El viaje de mis sueños
un lugar en el que ver
la verdad de que el mar es
un reflejo del cielo.

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de todo mi mundo
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No es deseo mi intención
simplemente es esa mirada
sincerca, sencilla y clara
la que me llega al corazón.

Es solo una simple fase:
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y otra puede empezar
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lo esencial  para aprender
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La clave es disfrutar
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tontear, de gala vestirse
como si fuera el final

Pues después no hay más
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la que elige tu ida
y lo que te va a quedar

Tu puedes hacer de la hiel
un brebaje mortal,
una cura vital...
o hacerla dulce miel.

Eres tu, la vida
la que da fuerzas para caer
y das premio a la merced
que levantarse consiga.

Tercer Tributo...Tributo a LA VIDA

El Loco y el Banquero

Es muy interesante
ver como tienes delante
cosas buenas y malas.
¿Qué mejor imaginabas,
reanimar o matarte?

Pongamos una historia:
Cojamos la memoria
de un corrupto banquero
rico y no falto de dinero
rebosante de euforia.

Este falso banquero
repito con mucho dinero
roba a todos su clientes
chantajeando sus mentes
sin crear mal aguëro.

Entonces un día
(quién lo imaginaría)
un "loco" lo asalta y ata,
lo apuñala y lo mata.
Bonita historia yo diría.

Vuelvo a preguntar:
¿Qué me ibas a contestar
si no hubieras leido esto?
Leyendo este sabio texto,
¿a qué personaje culpar?

Era de imaginar
¿Es difícil contestar?
Unos dirán el banquero
otros el loco, sin dinero
Pero vamos a analizar...

Saliendo del tema
y llegando al poema
¿Quién tendría la maldad
y quién la bondad?
Es un profundo dilema.

Ahora a la vida real
¿No crees según la sociedad,
lo que nos enseñan y amamos
nunca nadie tengamos
la misma realidad?

¿Es decir: todo está mal o bien?
¿Todo lo que vemos bien está bien?
¿Todo lo que…