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La Importancia del Amor

El amor tiene jugadores que juegan, pero al juego al que juegan no es exactamente un juego.

Un gran músico cantaba: "amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a  hacerse daño". En cierto modo es cierto, pues el amor implica sufrir por los defectos y fallos de la persona amada, y también un sacrificio por ella.

Pero si el amor es verdadero, sentido y libre, es capaz de afrontar eso pues, tanto daño como sacrificio, ante este descomunal y puro poder, son una nimiedad. Si entendemos el amor en su "concepto" universal, no sólo de pareja, sino de amistad, fraternidad, paternidad,...

El amor es entregarse, sin embargo vemos casos de amigos que se aman más que parejas.  De hecho hay quien dice que el amor verdadero es la verdadera amistad. ¿Por qué el amor sólo lo vemos en parejas?
Hay parejas que en realidad no se quieren, tiene motivos que los mueve a estar con alguien más allá de su afecto (que a veces no se tiene). Socialmente se considera que el amor de pareja, es más que la amistad, que realmente no es más que amor sin deseo.

Se juega con el amor en la televisión, en la literatura, incluso somos nosotros mismos los que lo hacemos.
Es como si fuese una palabra sin importancia, casi tabú, con un significado cerrado. ¿De verdad es sólo es? ¿De verdad el amor es sólo lo que pretendemos que aparente? Yo creo que no.
Consideramos el amor como el interrogante que hace que una frase sea una pregunta y no una afirmación: que no hasta que no nos paramos a pensar en su existencia, no somos conscientes de que existe., a pesar de que por él sepamos qué es una pregunta y puedan hacérnoslas.

El amor no es un juego corriente. Es importante y esencial para nuestra vida, eso todos los sabemos, pero a la hora de la verdad, le quitamos valor o lo manchamos de celos.
Es algo olvidado en el recuerdo pero que recordamos cuando en falta del mismo, lo hemos olvidado.

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Deseo

Creo que solo te he visto hoy
pero ya te he reconocido
en derramarme por tus ojos.
Te conozco de vivirte antes
con luciérnagas en la garganta.
De funambular acariciando
tu piel con vello de arrozales.
De coserme la lengua con hilo blanco
y que salga todo entre las orejas.

¡Que se partan las puertas y el tiempo!
¡Quiero desearte negra, sucia y dulce!
¡Bañarme en la esfera de un reloj parado!

¡Que se me resquebraja el pecho
y no se parte!
¡Que ver un gorrión sobre tu risa
que ver un lobo sobre tus ansias
que ver tus ojos de aguja en mi cara
o tu cabeza en mi regazo
solivianta la quebrazón de mi pecho!
¡Que no me hables! ¡Que me enajeno!
¡Que es mucha miel en iris, voz y boca!
¡Que se me convierte el pecho
en potable vaso en polvo
de cuyos detellos escapan las luciérnagas!

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cómo se me entiernan y encandilan
los ojos del cuerpo!
¡Cómo haces mirar insidioso
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Mis migajas de pan

JORGE.– Dame migas de pan, Amparo AMPARO.– No me quedan. JORGE.– Pero vi cómo le dabas a Jaime, y a Javier, y a Josué. (Pausa.) ¿No me das migajas porque me llamo Jorge? AMPARO.– No. No te doy pan porque eres Jorge. JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. ¿Así me darías migas de pan, por lo menos? AMPARO.– No puedes no ser Jorge. Aunque no te llames Jorge. Eres y serás Jorge, hagas lo que hagas. Si te haces artista y te pones nombre artístico seguirás siendo Jorge. Si te cambias de sexo, serás Jorge con otro nombre. Si te haces monje budista y nadie te llama Jorge allí, seguirás siendo Jorge. Nada cambia quién eres JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. AMPARO.– No puedes. JORGE.– ¿Por qué no? AMPARO.– Porque no quieres… JORGE.– ¡Sí que quiero! AMPARO.–…y yo no te negaría el pan si fueses otro. Pero yo necesito negarte el pan, Jorge. JORGE.– Llámame Elis. AMPARO.– Serás Elis, pero sigues oliendo a Jorge. Te amaba, pero a mí no me engañas. No puedes ponerte máscaras…

Monólogo autobiográfico

Muebles geométricos llenos de vetas de madera, libros, una cama, libros, un ordenador, un cuadro aún no colgado, una pared blanca pintada con cosas ininteligibles, glosolálicas; un peluche guardián con forma de mapache con una estrella colgada al cuello, una orquídea sana, pero sin flores y un chico de pelo largo estudiando a la par inglés y su falta de vida.

YO. Si me hubieses visto hace solo veinte años. Tenía el pelo corto. Me hacían bullying y no hablaba. Llamaba la atención pero no hablaba. Lloraba pero no hablaba. Un par de luces en forma de padres comprensivos y un señor mayor que me acompañó hasta su muerte (mi madre le cuidaba por las mañanas). Siempre pienso en ir a ponerle flores, le quise mucho, pero al final me acuerdo de ir a verle a su tumba dos meses después. Digo "para el año siguiente". Y así, llevo sin ir dos años.

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