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Semibiografías

¡Buenas a todos! Quería anunciaros una nueva sección en el blog, que será el título de esta entrada.

Veréis, el caso es que, a vuestras espaldas (risa malévola) he estado escribiendo muchas historias que realmente me han pasado como "La Chica de Opañel" (literalmente), "Inocente Opinión", "Soliloquio",... y otras que son inspiradas a la realidad, como es "Blanco y Negro", por ejemplo.

Así que, he decido hacer mención a estas entradas de esta forma, pues me parecen muy curiosas de contar. No contaré cuan real es o no la entrada (exceptuando esos ejemplos) pero la gran mayoría serán historias que me hayan pasado de verdad, y dada la extrañeza de esas historias, creo que es necesario atravesar la cuarta pared y contaros que esas historias son de verdad.

Nada más, en cuanto haga la sección podréis comprobar qué historias son cosas que me han pasado en la realidad y, creo que os va a sorprender averiguarlo...

¡Una luz para vuestras sombras! =)

Shathu.

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Hebrón (de Palestina)

Entre tus coágulos inesperados, Entre tus alambradas que, sin avisar, reptan por tus paredes y tus calles emanando un hedor a claustrofobia inevitable; hedor catalizado por aguas fecales vertidas por prometidos a una tierra sobre la paz de tus zocos,
ahí, el azul y el blanco se mezclan con verde, rojo y negro y todos ellos buscan su supremacía colapsando esa fluidez plástica que debería caracterizar a los colores y a las fronteras.
Pero entre tus calles hay sonrisas árabes astucia comercial que intimida que admira, calurosa generosidad y bienvenida. Vida que se quiere normal.
Una atmósfera de música y gritos apelativos frente al silencio de tu lado fantasma en el que solo recuerdos palestinos descansan; una atmósfera viva con fronteras que cortan, o peor, que habitan las calles; una atmósfera de paz que convive e ignora conveniente y humanamente la guerra que le acecha como una serpiente azul reptando sobre aguas blancas -aunque nunca transparentes- bajo una noche clara y una est…

El Mar Rojo

Aguas de todas partes contienes. Cuatro naciones te pueblan con distintas banderas y morales. Entre la rojez propia de la guerra tu rojez es literaria y unifica; tus corales y medusas sin tentáculos, tus espinas traicionares en la arena,  tus playas levantando las faldas del Sinaí y por el otro lado amurallando Arabia todo tú  eres paz. Una paz inhóspita. Despoblada. Agresiva.
Estás rodeado de desierto. Y tu desierto solo lo habitan comercios cerrados, pueblos pequeños y turistas cegados por la estrella de un rey. Tus aguas son verdes, moradas y azules desde la orilla. Supongo que al mezclar esos colores el alma se enrojece y de ahí tu nombre… o porque quemas con el desierto que te sitia o porque tus atardeceres sinaíes son rojos o porque las montañas que te cercan son granas (¡vaya a saber Moisés!) lo cierto es que llevas en tus golfos el rojo en sus dos caras: el del amor y el de la guerra; y en tu desierto, ambos se juntan (¡الحمد لله)
y se vuelven agua y arena.

Ovillejo del poliamor

¿Qué es si no es competición?
Compersión.
Pues compartir sin dolor
es amor,
¡y este la más vitalicia
si es Karicia!

No son fáciles delicias
amar y serlo a mil vías
pero dí, ¿tú no querrías
compersión, amor, karicias?

de ©Shathu Entayla
Dedicado a mis actuales parejas cuyos nombres juntos forman la palabra Karicia