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Te Dedico mis Lágrimas

Te decido mis lágrimas.
A ti, a quien un día encontré en el firmamento
y me dijo que debía creer en la magia
pero la de dentro.

Te decido mis lágrimas.
A ti, a quien encontré a las puertas del Cielo
y me dijo que debía pasar página
pero seguir leyendo.

Te dedico mis lágrimas
A ti, quien encontré en un escenario
y me dijo que cada experiencia
era un andamio.

Te decido mis lágrimas.

A ti. Sí, a tí. A quien busca pequeños detalles
en cada fotón de luz que ilumina los ojos de un alma
y hace que estos vean, para variar.

A ti. Sí, a tí. A quien sale en busca de espíritus
para resurgir toda su felicidad ocultada:
nada esperas pero el ego cambia

A ti. Sí, a ti. A quien peca de modestia
A quien saca de capas funestas de desconfianza interior
y luego no acepta las gracias.

Te dedico mis lágrimas

Lágrimas derramadas por un alma corazonada
Lágrimas derramadas por una nueva mirada al horizonte.
Lágrimas derramadas que construirán en cada pisada
El sendero que me llevará al próximo monte.
Un destino.

Un resorte que hará que yo mismo salte conmigo
y no sólo con quien mi cabeza acusa de amigo.
Un río de lágrimas que parte en dos mi alma.
Espero que muera la parte que no estuvo conmigo.

Gracias. Es lo último que digo.

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Deseo

Creo que solo te he visto hoy
pero ya te he reconocido
en derramarme por tus ojos.
Te conozco de vivirte antes
con luciérnagas en la garganta.
De funambular acariciando
tu piel con vello de arrozales.
De coserme la lengua con hilo blanco
y que salga todo entre las orejas.

¡Que se partan las puertas y el tiempo!
¡Quiero desearte negra, sucia y dulce!
¡Bañarme en la esfera de un reloj parado!

¡Que se me resquebraja el pecho
y no se parte!
¡Que ver un gorrión sobre tu risa
que ver un lobo sobre tus ansias
que ver tus ojos de aguja en mi cara
o tu cabeza en mi regazo
solivianta la quebrazón de mi pecho!
¡Que no me hables! ¡Que me enajeno!
¡Que es mucha miel en iris, voz y boca!
¡Que se me convierte el pecho
en potable vaso en polvo
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Mis migajas de pan

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Monólogo autobiográfico

Muebles geométricos llenos de vetas de madera, libros, una cama, libros, un ordenador, un cuadro aún no colgado, una pared blanca pintada con cosas ininteligibles, glosolálicas; un peluche guardián con forma de mapache con una estrella colgada al cuello, una orquídea sana, pero sin flores y un chico de pelo largo estudiando a la par inglés y su falta de vida.

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