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El Guardián de la Luna

Busqué y no hayé
o más bien
creí no haber hayado
más viendo el pasado
vi que me equivoqué.

A ella buscaba:
una futura amada
para poder compartir
y mi primera vez vivir.
Una "Especial y Soñada".

Inciertamente
alguien cambió mi mente
me quiso, me llegó
me aulló y me cantó
desde la luna de repente

Tan lejos el astro estaba
que no distinguía su mirada
su brillo me cegaba
mientras mi retina la guardaba
en memoria y balada.

No sabía si quería
no sabía si podía
arrebatar la luna al sol...
"¡Mas cantaré mi canción
para que la suerte acuda!"

De la luna me enamoré
Y aunque quise no ceder
tuve de desistir:
me dejé de mentir
y algo quise hacer.

Imposible lo veía.
Y nuestro fin sería
Tenía amistad con la luna
y no quería ver su cuna
derramada en la Láctea Vía.

Aunque de día fuera
veía la luna entera.
Con ella charlaba
y me enamoraba
sin que impedirlo pudiera.

Me ha dado luz.
Convirtió el rojo en azul
cuando pasó en mi vida
y sé que no será despedida
si soy rechazado y no duz.

Guardián de la noche
trabajo sin reproche
a la luz de la luna
y aunque su luz no acuda
brillará el soroche.


Comentarios

  1. ES muy bonito me gusta la "comparación" con la luna aunqu tanbien da un poco de pena

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  2. Ya...pero, lo que me gusta de este poema, es el hecho de que corre un riesgo muy grande, y aun asi, lo hace; es es perseverancia. Y quien sabe, a lo mejor el guardian de la luna, lo es para siempre =)...

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Deseo

Creo que solo te he visto hoy
pero ya te he reconocido
en derramarme por tus ojos.
Te conozco de vivirte antes
con luciérnagas en la garganta.
De funambular acariciando
tu piel con vello de arrozales.
De coserme la lengua con hilo blanco
y que salga todo entre las orejas.

¡Que se partan las puertas y el tiempo!
¡Quiero desearte negra, sucia y dulce!
¡Bañarme en la esfera de un reloj parado!

¡Que se me resquebraja el pecho
y no se parte!
¡Que ver un gorrión sobre tu risa
que ver un lobo sobre tus ansias
que ver tus ojos de aguja en mi cara
o tu cabeza en mi regazo
solivianta la quebrazón de mi pecho!
¡Que no me hables! ¡Que me enajeno!
¡Que es mucha miel en iris, voz y boca!
¡Que se me convierte el pecho
en potable vaso en polvo
de cuyos detellos escapan las luciérnagas!

Te deseo. Me hago feliz pensándote.
Me siento absurdamente vivo.
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cómo se me entiernan y encandilan
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¡Cómo haces mirar insidioso
en la codicia del afe…

Mis migajas de pan

JORGE.– Dame migas de pan, Amparo AMPARO.– No me quedan. JORGE.– Pero vi cómo le dabas a Jaime, y a Javier, y a Josué. (Pausa.) ¿No me das migajas porque me llamo Jorge? AMPARO.– No. No te doy pan porque eres Jorge. JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. ¿Así me darías migas de pan, por lo menos? AMPARO.– No puedes no ser Jorge. Aunque no te llames Jorge. Eres y serás Jorge, hagas lo que hagas. Si te haces artista y te pones nombre artístico seguirás siendo Jorge. Si te cambias de sexo, serás Jorge con otro nombre. Si te haces monje budista y nadie te llama Jorge allí, seguirás siendo Jorge. Nada cambia quién eres JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. AMPARO.– No puedes. JORGE.– ¿Por qué no? AMPARO.– Porque no quieres… JORGE.– ¡Sí que quiero! AMPARO.–…y yo no te negaría el pan si fueses otro. Pero yo necesito negarte el pan, Jorge. JORGE.– Llámame Elis. AMPARO.– Serás Elis, pero sigues oliendo a Jorge. Te amaba, pero a mí no me engañas. No puedes ponerte máscaras…

He sentido

Te miro porque siento alivio al mirarte. Siento que ya no respiras arena. He sentido tus músculos desmenuzarse sobre mi pecho y pararse el motor de tu cabeza.
He sentido tu angustia, tus relámpagos repentinos, tus mansedumbres forzadas, tus vomitares de alma; he visto la calma, la osadía, el hartazgo y la apatía; lo he visto todo en tu debilidad más profunda en tu vulnerabilidad más líquida.
Querer es dar cuenta que la respiración de otro te recuerda a la tuya. Y viceversa. Lo he sentido porque te he querido.


de ©Shathu Entayla