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"Saga Literaria: Sueños y Corazones"



En colaboración con el blog "Soñando mi Verdad" y "Anima e Cordis" hemos decidido hacer un proyecto literario especial. Se trata de una serie de entradas literarias, características de ambos blogs, en las que expondremos un tema y ambos lo analizaremos bajo nuestros puntos de vista, contestando a la entrada del otro y contrastando filosofías públicamente en nuestros blogs.

Cada uno empleará su estilo, es decir, las entradas se "contestarán" en prosa o en verso de acuerdo al estilo literario de cada blog. "Soñando mi Verdad" se encargará de las obras profundas en prosa mientras que "Anima e Cordis" lo hará con poéticas entradas en verso.

Será un único tema, que se irá ampliando y profundizando a medida que se vayan desarrollando los distintos capítulos de la saga.

Para mayor comodidad, en el título de las entradas constará el título del tema (en el caso de "Anima e Cordis" siguen siendo Poemas Revelados, aunque al igual que con los de Alejandro y Valentín, tendrán encuesta propia) y el número de capítulo numerado así: "Título de la Entrada - S&C: Parte X". La parte X, corresponderá al número del capítulo. En la entrada, por otra parte, se incluirá un enlace directo a la entrada a la que contesta, es decir, que la "Parte 2" mostrará al final de la misma un enlace a la "Parte 1".

Por acuerdo mutuo, "Anima e Cordis" abrirá esta saga llena de filosofía y sentimiento, en la que dos estilos literarios, se enfrentarán en múltiples debates sobre la vida, en el que cualquier sentimiento, apólogo, sueño, alma, verdad o corazón será bien recibidos y causarán auténticos enredos y conclusiones.

Bienvenidos al lugar donde se verá la verdad de la alquimia. Bienvenidos a La Saga Literaria: Sueños y Corazones.

(Iniciaré con la primera entrada cuando "Soñando mi Verdad" haya publicado su entrada de presentación)

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Deseo

Creo que solo te he visto hoy
pero ya te he reconocido
en derramarme por tus ojos.
Te conozco de vivirte antes
con luciérnagas en la garganta.
De funambular acariciando
tu piel con vello de arrozales.
De coserme la lengua con hilo blanco
y que salga todo entre las orejas.

¡Que se partan las puertas y el tiempo!
¡Quiero desearte negra, sucia y dulce!
¡Bañarme en la esfera de un reloj parado!

¡Que se me resquebraja el pecho
y no se parte!
¡Que ver un gorrión sobre tu risa
que ver un lobo sobre tus ansias
que ver tus ojos de aguja en mi cara
o tu cabeza en mi regazo
solivianta la quebrazón de mi pecho!
¡Que no me hables! ¡Que me enajeno!
¡Que es mucha miel en iris, voz y boca!
¡Que se me convierte el pecho
en potable vaso en polvo
de cuyos detellos escapan las luciérnagas!

Te deseo. Me hago feliz pensándote.
Me siento absurdamente vivo.
No me sacia y aun me basta eso.
¡Ay cuando deseo
cómo se me entiernan y encandilan
los ojos del cuerpo!
¡Cómo haces mirar insidioso
en la codicia del afe…

Mis migajas de pan

JORGE.– Dame migas de pan, Amparo AMPARO.– No me quedan. JORGE.– Pero vi cómo le dabas a Jaime, y a Javier, y a Josué. (Pausa.) ¿No me das migajas porque me llamo Jorge? AMPARO.– No. No te doy pan porque eres Jorge. JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. ¿Así me darías migas de pan, por lo menos? AMPARO.– No puedes no ser Jorge. Aunque no te llames Jorge. Eres y serás Jorge, hagas lo que hagas. Si te haces artista y te pones nombre artístico seguirás siendo Jorge. Si te cambias de sexo, serás Jorge con otro nombre. Si te haces monje budista y nadie te llama Jorge allí, seguirás siendo Jorge. Nada cambia quién eres JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. AMPARO.– No puedes. JORGE.– ¿Por qué no? AMPARO.– Porque no quieres… JORGE.– ¡Sí que quiero! AMPARO.–…y yo no te negaría el pan si fueses otro. Pero yo necesito negarte el pan, Jorge. JORGE.– Llámame Elis. AMPARO.– Serás Elis, pero sigues oliendo a Jorge. Te amaba, pero a mí no me engañas. No puedes ponerte máscaras…

He sentido

Te miro porque siento alivio al mirarte. Siento que ya no respiras arena. He sentido tus músculos desmenuzarse sobre mi pecho y pararse el motor de tu cabeza.
He sentido tu angustia, tus relámpagos repentinos, tus mansedumbres forzadas, tus vomitares de alma; he visto la calma, la osadía, el hartazgo y la apatía; lo he visto todo en tu debilidad más profunda en tu vulnerabilidad más líquida.
Querer es dar cuenta que la respiración de otro te recuerda a la tuya. Y viceversa. Lo he sentido porque te he querido.


de ©Shathu Entayla