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El tiempo lo mata todo

Elegirte es condenarme.
Y no tenerte
es ver al tiempo poco a poco,
que te arranca
día a día, olvido a olvido
de mi ahora,
en que veo que ya no estás
que tú me faltas.

A pesar de que fui yo
quien le pidió
al tiempo, que ahora mata,
que arrancara,
ahora yo, al igual que tú
estoy más solo
que el final beso que nos dimos.

El que ahora
está cerrado y con nervios
esperando
o bien su muerte o bien un beso
que le supla.

Y ahora yo, al igual que tú
estoy perdido
en recuerdos, en instantes
en memorias.
Que si se arrancan sin volver
a mi presente,
con crueldad el tiempo moverá
a parte otra,
y secundaria él las pondrá
en mi memoria.
Y cuando llegue el día que muera
-¡que me muera!-
recordaré sin tu recuerdo
otras mil cosas.

Y eso me duele.
Pues sé que si ahora mismo
me muriera
recordaría en mi sepulcro
vida entera.
Y aunque no me arrepintiese
de dejarte
en mi muerte sin duda
tú volvieras.

Y veo el tiempo aproximarse
deseoso
de quererte de mi alma
olvidarte
aunque yo ni en muerto o vida
así lo quiera.
Ojalá para morirme
no muriera.

Imagen de 1588877 en Pixabay

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