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Sé (amo que seas)

Puedo imaginarte dando un beso.
Meterte en mi cama al día siguiente.
Cuéntame ahora cómo amaste anoche
por un instante, a alguien más que a mí
sin haber dejado de sentir
que hay un hueco de mí en tus adentros.

Puedo imaginarte ahora en pie,
sonriendo como espuma de mar,
contándome que alguien más podría
haberte visto sin ropa nadar.
Algo que yo no he visto todavía.

Y aunque no hayas hecho nada de eso
puedes quitarte lo bailao.
Viajar, cantar, tontear,
ponerme los cuernos.
Puedes sentirte libre.
Puedes ser feliz sin mí.

Yo seguiré amándote porque eres libre.
No te quiero para mí.
No eres para mí.
Nunca lo serás, ni lo has sido.
No eres a mí, ni por mí, ni de mí;
si eres algo, que sea conmigo.

Puedo imaginarte besándome
tras contarme tu noche loca
y luego, ilusionada, abarazarme.
Puedo hasta imaginarme diciéndote
de corazón
"Estoy muy orgulloso de ti
de que lo hayas pasado tan bien"
Y justo después decirme tú
de corazón
"Te he echado muchísimo de menos.
Tenía mil cosas que contarte."


 

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Deseo

Creo que solo te he visto hoy
pero ya te he reconocido
en derramarme por tus ojos.
Te conozco de vivirte antes
con luciérnagas en la garganta.
De funambular acariciando
tu piel con vello de arrozales.
De coserme la lengua con hilo blanco
y que salga todo entre las orejas.

¡Que se partan las puertas y el tiempo!
¡Quiero desearte negra, sucia y dulce!
¡Bañarme en la esfera de un reloj parado!

¡Que se me resquebraja el pecho
y no se parte!
¡Que ver un gorrión sobre tu risa
que ver un lobo sobre tus ansias
que ver tus ojos de aguja en mi cara
o tu cabeza en mi regazo
solivianta la quebrazón de mi pecho!
¡Que no me hables! ¡Que me enajeno!
¡Que es mucha miel en iris, voz y boca!
¡Que se me convierte el pecho
en potable vaso en polvo
de cuyos detellos escapan las luciérnagas!

Te deseo. Me hago feliz pensándote.
Me siento absurdamente vivo.
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cómo se me entiernan y encandilan
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¡Cómo haces mirar insidioso
en la codicia del afe…

Mis migajas de pan

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Monólogo autobiográfico

Muebles geométricos llenos de vetas de madera, libros, una cama, libros, un ordenador, un cuadro aún no colgado, una pared blanca pintada con cosas ininteligibles, glosolálicas; un peluche guardián con forma de mapache con una estrella colgada al cuello, una orquídea sana, pero sin flores y un chico de pelo largo estudiando a la par inglés y su falta de vida.

YO. Si me hubieses visto hace solo veinte años. Tenía el pelo corto. Me hacían bullying y no hablaba. Llamaba la atención pero no hablaba. Lloraba pero no hablaba. Un par de luces en forma de padres comprensivos y un señor mayor que me acompañó hasta su muerte (mi madre le cuidaba por las mañanas). Siempre pienso en ir a ponerle flores, le quise mucho, pero al final me acuerdo de ir a verle a su tumba dos meses después. Digo "para el año siguiente". Y así, llevo sin ir dos años.

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