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Luces como besos. Peligros como hogares.

En esta habitación oscura
un foco de luz  recorre
todo lo que está al alcance
de mis ojos.

En esta habitación
he pasado grandes noches,
caballos de recuerdos
y espadas de querellas.

Una habitación oscura.
Sin velas, ni lámparas
ni amores que prendan
este oscuro cuarto sin muebles.

En esta habitación
he disfrutado mucho
y también sufrido
más de lo que me gustó.

Pues nunca he visto más luz que la luz
que está al alcance de mis ojos.

En esta habitación
he llorado, he querido
amado, golpeado paredes,
besado, gritado y follado.

Y ahora veo esta luz
- la misma de siempre  -
iluminándome.
Como un túnel claro.

Un pasaje intransitable
sin apenas rumbo fijo.
- Porque es maldita luz,
y la luz no guía vidas-.

Pero la quiero,
la admiro, la deseo,
le lanzo flores de palabras,
la sigo con la mirada

mientras amo, odio,
beso, follo, decido,
lloro, golpeo paredes,
me arrepiento y me alegro.

Y sé que la luz es luz
y no es mis pasos.

Pero también sé que
cada vez que la miro
me ilumina son su mirada
y parece que sí hubiese velas.

Por eso me da igual ver solo
la luz al alcance de mis ojos
pues solo esa puede entrar aquí
y solo esa quiero mirar.

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Deseo

Creo que solo te he visto hoy
pero ya te he reconocido
en derramarme por tus ojos.
Te conozco de vivirte antes
con luciérnagas en la garganta.
De funambular acariciando
tu piel con vello de arrozales.
De coserme la lengua con hilo blanco
y que salga todo entre las orejas.

¡Que se partan las puertas y el tiempo!
¡Quiero desearte negra, sucia y dulce!
¡Bañarme en la esfera de un reloj parado!

¡Que se me resquebraja el pecho
y no se parte!
¡Que ver un gorrión sobre tu risa
que ver un lobo sobre tus ansias
que ver tus ojos de aguja en mi cara
o tu cabeza en mi regazo
solivianta la quebrazón de mi pecho!
¡Que no me hables! ¡Que me enajeno!
¡Que es mucha miel en iris, voz y boca!
¡Que se me convierte el pecho
en potable vaso en polvo
de cuyos detellos escapan las luciérnagas!

Te deseo. Me hago feliz pensándote.
Me siento absurdamente vivo.
No me sacia y aun me basta eso.
¡Ay cuando deseo
cómo se me entiernan y encandilan
los ojos del cuerpo!
¡Cómo haces mirar insidioso
en la codicia del afe…

Mis migajas de pan

JORGE.– Dame migas de pan, Amparo AMPARO.– No me quedan. JORGE.– Pero vi cómo le dabas a Jaime, y a Javier, y a Josué. (Pausa.) ¿No me das migajas porque me llamo Jorge? AMPARO.– No. No te doy pan porque eres Jorge. JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. ¿Así me darías migas de pan, por lo menos? AMPARO.– No puedes no ser Jorge. Aunque no te llames Jorge. Eres y serás Jorge, hagas lo que hagas. Si te haces artista y te pones nombre artístico seguirás siendo Jorge. Si te cambias de sexo, serás Jorge con otro nombre. Si te haces monje budista y nadie te llama Jorge allí, seguirás siendo Jorge. Nada cambia quién eres JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. AMPARO.– No puedes. JORGE.– ¿Por qué no? AMPARO.– Porque no quieres… JORGE.– ¡Sí que quiero! AMPARO.–…y yo no te negaría el pan si fueses otro. Pero yo necesito negarte el pan, Jorge. JORGE.– Llámame Elis. AMPARO.– Serás Elis, pero sigues oliendo a Jorge. Te amaba, pero a mí no me engañas. No puedes ponerte máscaras…

He sentido

Te miro porque siento alivio al mirarte. Siento que ya no respiras arena. He sentido tus músculos desmenuzarse sobre mi pecho y pararse el motor de tu cabeza.
He sentido tu angustia, tus relámpagos repentinos, tus mansedumbres forzadas, tus vomitares de alma; he visto la calma, la osadía, el hartazgo y la apatía; lo he visto todo en tu debilidad más profunda en tu vulnerabilidad más líquida.
Querer es dar cuenta que la respiración de otro te recuerda a la tuya. Y viceversa. Lo he sentido porque te he querido.


de ©Shathu Entayla