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Galia

El hielo se funde
con la luna marchando
El hielo llora, y llora,
y llena el océano.
Con el cielo enturbiado
con el hombre acechando
la luna no escucha
ni un llanto de océano

El agua era aceite
y cristal de cobalto.
Era belleza de vida.
Era viento cantando.

La tierra era fértil
con sus plantas silbando
entre olores silvestres
y gorriones bailando.
Soles bastos y poderosos
se acercaban cada año
por ver hojas de otoño
hacia el suelo bailando.

Eran flores sedosas
no cárcavas naciendo.
Primavera en verano
no otoño en invierno.

El viento era suave
no piedras de cielo.
Era viento la brisa
no esparto o veneno
El viento explosionaba
sobre copas de árbol
Era fruto de ventiscas;
de las olas flirteando.

El viento era viento
no huracanes de dagas.
El viento era viento
no llanuras segadas.

Miradas de hombres furtivos
son lobos matados por ojos.
Los pinos arden en montañas
donde no se ven añojos.
Los lobos mueren como pinos
los pinos matan como lobos.
Los hombres furtivos viven
y el suelo se queda solo.

Somos cultivos transgénicos
de esos que pierden calidad.
Matando como furtivos a lobos
lunas lloradas por el mar.
El viento rompe las holas
y el hielo se pone a llorar.
Este otoño es eterno
mas no hay hojas que bailen más.

 

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Deseo

Creo que solo te he visto hoy
pero ya te he reconocido
en derramarme por tus ojos.
Te conozco de vivirte antes
con luciérnagas en la garganta.
De funambular acariciando
tu piel con vello de arrozales.
De coserme la lengua con hilo blanco
y que salga todo entre las orejas.

¡Que se partan las puertas y el tiempo!
¡Quiero desearte negra, sucia y dulce!
¡Bañarme en la esfera de un reloj parado!

¡Que se me resquebraja el pecho
y no se parte!
¡Que ver un gorrión sobre tu risa
que ver un lobo sobre tus ansias
que ver tus ojos de aguja en mi cara
o tu cabeza en mi regazo
solivianta la quebrazón de mi pecho!
¡Que no me hables! ¡Que me enajeno!
¡Que es mucha miel en iris, voz y boca!
¡Que se me convierte el pecho
en potable vaso en polvo
de cuyos detellos escapan las luciérnagas!

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Me siento absurdamente vivo.
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Mis migajas de pan

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Monólogo autobiográfico

Muebles geométricos llenos de vetas de madera, libros, una cama, libros, un ordenador, un cuadro aún no colgado, una pared blanca pintada con cosas ininteligibles, glosolálicas; un peluche guardián con forma de mapache con una estrella colgada al cuello, una orquídea sana, pero sin flores y un chico de pelo largo estudiando a la par inglés y su falta de vida.

YO. Si me hubieses visto hace solo veinte años. Tenía el pelo corto. Me hacían bullying y no hablaba. Llamaba la atención pero no hablaba. Lloraba pero no hablaba. Un par de luces en forma de padres comprensivos y un señor mayor que me acompañó hasta su muerte (mi madre le cuidaba por las mañanas). Siempre pienso en ir a ponerle flores, le quise mucho, pero al final me acuerdo de ir a verle a su tumba dos meses después. Digo "para el año siguiente". Y así, llevo sin ir dos años.

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