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Expectativas


¡Qué responsables que somos los españoles! Siempre haciéndolo todo de principio a fin, sin dejarnos influenciar por nada ni vaguear. Ya nos gustaría ser así. Nos gusta mucho más estar retozando viendo la televisión, durmiendo, o similares (que hay muchos) en vez de hacer lo que deberíamos hacer. El español, que es tonto por naturaleza, además, siempre expondrá sus intereses personales, con tal de quedarse vagueando. Alguien dijo (porque un español no lo sabe) que hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana. Creo que somos el mejor ejemplo.

Le andaba yo preguntando a un español de estos sobre lo que le gustaría hacer, en diversos intervalos de tiempo. Sus respuestas eran bastante interesantes…
-¿Qué le gustaría ser dentro de unos años?
-Rico
-¿Por qué?
-Para no tener que trabajar
-¿Qué haría con semejante dinero?
-Fundirlo, o guardármelo.
-¿Guardárselo para qué?
-Para mis hijos, si se portan bien. Sino pues nada.
-¿Y qué le gustaría hacer ahora?
-¿Hacer? Nada. ¿Dormir? ¡Con mucho gusto!

Sorprendidos falazmente con esos comentarios. Encontramos documentos muy divertidos sobre su jornada laboral, que no llegaba a las cuatro horas, y en cuya lista de tareas, solo tenía completada una (bien porque no la había hecho, se le había olvidado apuntarlo, o simplemente, le daba pereza hacerlo).Eso podría ser normal con mucha facilidad, pero teniendo en cuenta que en la hojita dicha, ponía como horario de entrada las cinco de la tarde y eran las nueve menos veinte, daba que pensar. Sorprendidos, y no falazmente esta vez, el informe se nos fue dado por el mismo empleado tras una petición nuestra. Hagan sus valoraciones sobre este asunto. Mi objetividad me impide hacerlo.

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Hebrón (de Palestina)

Entre tus coágulos inesperados, Entre tus alambradas que, sin avisar, reptan por tus paredes y tus calles emanando un hedor a claustrofobia inevitable; hedor catalizado por aguas fecales vertidas por prometidos a una tierra sobre la paz de tus zocos,
ahí, el azul y el blanco se mezclan con verde, rojo y negro y todos ellos buscan su supremacía colapsando esa fluidez plástica que debería caracterizar a los colores y a las fronteras.
Pero entre tus calles hay sonrisas árabes astucia comercial que intimida que admira, calurosa generosidad y bienvenida. Vida que se quiere normal.
Una atmósfera de música y gritos apelativos frente al silencio de tu lado fantasma en el que solo recuerdos palestinos descansan; una atmósfera viva con fronteras que cortan, o peor, que habitan las calles; una atmósfera de paz que convive e ignora conveniente y humanamente la guerra que le acecha como una serpiente azul reptando sobre aguas blancas -aunque nunca transparentes- bajo una noche clara y una est…

Deseo

Creo que solo te he visto hoy
pero ya te he reconocido
en derramarme por tus ojos.
Te conozco de vivirte antes
con luciérnagas en la garganta.
De funambular acariciando
tu piel con vello de arrozales.
De coserme la lengua con hilo blanco
y que salga todo entre las orejas.

¡Que se partan las puertas y el tiempo!
¡Quiero desearte negra, sucia y dulce!
¡Bañarme en la esfera de un reloj parado!

¡Que se me resquebraja el pecho
y no se parte!
¡Que ver un gorrión sobre tu risa
que ver un lobo sobre tus ansias
que ver tus ojos de aguja en mi cara
o tu cabeza en mi regazo
solivianta la quebrazón de mi pecho!
¡Que no me hables! ¡Que me enajeno!
¡Que es mucha miel en iris, voz y boca!
¡Que se me convierte el pecho
en potable vaso en polvo
de cuyos detellos escapan las luciérnagas!

Te deseo. Me hago feliz pensándote.
Me siento absurdamente vivo.
No me sacia y aun me basta eso.
¡Ay cuando deseo
cómo se me entiernan y encandilan
los ojos del cuerpo!
¡Cómo haces mirar insidioso
en la codicia del afe…

El Mar Rojo

Aguas de todas partes contienes. Cuatro naciones te pueblan con distintas banderas y morales. Entre la rojez propia de la guerra tu rojez es literaria y unifica; tus corales y medusas sin tentáculos, tus espinas traicionares en la arena,  tus playas levantando las faldas del Sinaí y por el otro lado amurallando Arabia todo tú  eres paz. Una paz inhóspita. Despoblada. Agresiva.
Estás rodeado de desierto. Y tu desierto solo lo habitan comercios cerrados, pueblos pequeños y turistas cegados por la estrella de un rey. Tus aguas son verdes, moradas y azules desde la orilla. Supongo que al mezclar esos colores el alma se enrojece y de ahí tu nombre… o porque quemas con el desierto que te sitia o porque tus atardeceres sinaíes son rojos o porque las montañas que te cercan son granas (¡vaya a saber Moisés!) lo cierto es que llevas en tus golfos el rojo en sus dos caras: el del amor y el de la guerra; y en tu desierto, ambos se juntan (¡الحمد لله)
y se vuelven agua y arena.