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El Limbo


El tiempo es espacio. En él nos movemos. Vivimos. Follamos. Besamos. Nos ponemos tristes. Amamos. Odiamos. Y morimos.
Hace tiempo que me sumergí ese espacio, por obligación.
Pero hoy voy a despertar.

(Entonces se oye un estruendo en un mar de tiempo. Es una cabeza que se levanta de él)

¿Ves? Ya está. Ahora me estoy quitando las gotas de tiempo mientras hablo. ¡Me estoy haciendo eterno!
Ya no estoy en el tiempo.
Ahora me levanto del todo y miro el líquido donde estaba sumergido. A pesar de que estoy totalmente fuera de ella, se sigue moviendo.
Mirando en perspectiva veo que estoy en una especie de campo de celdas rectangulares. Todas las celdas son contenedores de tiempo. La extensión del campo es infinita.
Al parecer soy el único que no está en el tiempo.

(Entonces Alguien se agarra de la cabeza, se arranca la mente y la tira al aire, donde se evapora)

Bien. Ya no tendré a Nadie que me atormente con sus caos absurdos.

(Entonces el campo de celdas desaparece. Sin más)

Oye, ¿qué coño pasa? ¡Eh, tú! ¡El que me está oyendo! ¡Sí, tú! ¿Por qué no veo nada? No hay nada.

(Vacío. Vacío. Vacío)
(Alguien muere)

(Entonces se oye un estruendo en un mar de tiempo. Es una cabeza que se levanta de él)

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Entre tus coágulos inesperados, Entre tus alambradas que, sin avisar, reptan por tus paredes y tus calles emanando un hedor a claustrofobia inevitable; hedor catalizado por aguas fecales vertidas por prometidos a una tierra sobre la paz de tus zocos,
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Pero entre tus calles hay sonrisas árabes astucia comercial que intimida que admira, calurosa generosidad y bienvenida. Vida que se quiere normal.
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de ©Shathu Entayla
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