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La lava de olor brillante

Mi mano acaricia la dehesa
colmada de pétalos de rosas.
Te clavas en mí con las espinas.
Llegamos a cruzarnos
dos viajeros
a cada lado del mundo

Cuando nos encontramos se dobla la tierra
y se parte entre nosotros.
Bajo ella, lava; y en ella, rosas.
Nosotros,
a cada lado del mundo
separados por una sima
que huele a luz.

Sonreímos desde cada lado

Entonces cerramos los ojos.
Nos damos al abismo.
Las gotas de magma saltan hacia la roca
y se deslizan por ella
llorando.

Sé que estás cayendo.
Sabes que caigo contigo.

Llegamos a la lava
y nuestra carne arde viva
y se muere.
Nos abrazamos.
Nos miramos
sin abrir los ojos.

Y nuestra piel de tierra,
se hunde en el mar de fuego
y nuestra piel deja de ser piel
y es sólo tierra.

Y la lava se seca
y se enegrece
y huele a luz.
Y la lava que era tierra
es sólo tierra.
Y cuando quieren crecer las rosas
con espinas
sobre la tierra nueva
nosotros ya nos hemos fundido.

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Hebrón (de Palestina)

Entre tus coágulos inesperados, Entre tus alambradas que, sin avisar, reptan por tus paredes y tus calles emanando un hedor a claustrofobia inevitable; hedor catalizado por aguas fecales vertidas por prometidos a una tierra sobre la paz de tus zocos,
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de ©Shathu Entayla
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