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Madurez es Experiencia, no Vejez.

¿Cómo reahacer tu vida
si día tras día
en él te preguntas sobre ti?
¿Preguntas de tu exitir?

En la vida te preguntas
sobre tus preguntas,
sobre tu madurez,
sobre tu propio ser.

También a veces
cuestionas al mundo.
¿Es un sueño rotundo
o realmente creces?

¿Porqué vives?
¿Para qué vives?
¿Como saber si lo que piensas
lo transgiversas?

Siento desanimar
pero no se peude adivinar
como tu vida pasará.
Solo tu experiencia ayudará.

Diréis: "¿Qué obivedad?"
Pero los aldultos saben actuar
porque tienen  mucho que aportar
y mucho que contar.

Y diréis lo mismo
si os digo que saben más
pero es por lo que han vivido
y sobretodo lo que han sentido.

Pero he aquí la respuesta
y lo que hace siempre dudar
y lo que hace tu decisión final
y a veces tu protesta.

Ellos podrán aconsejar
también podrán obligar.
Te podrán enseñar
y a veces guiar.

Pero nadie vivirá lo que vives
Nadie vivirá lo que has vivido.
Nadie sentira lo que has sentido
y nadie vivirá por ti.

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Deseo

Creo que solo te he visto hoy
pero ya te he reconocido
en derramarme por tus ojos.
Te conozco de vivirte antes
con luciérnagas en la garganta.
De funambular acariciando
tu piel con vello de arrozales.
De coserme la lengua con hilo blanco
y que salga todo entre las orejas.

¡Que se partan las puertas y el tiempo!
¡Quiero desearte negra, sucia y dulce!
¡Bañarme en la esfera de un reloj parado!

¡Que se me resquebraja el pecho
y no se parte!
¡Que ver un gorrión sobre tu risa
que ver un lobo sobre tus ansias
que ver tus ojos de aguja en mi cara
o tu cabeza en mi regazo
solivianta la quebrazón de mi pecho!
¡Que no me hables! ¡Que me enajeno!
¡Que es mucha miel en iris, voz y boca!
¡Que se me convierte el pecho
en potable vaso en polvo
de cuyos detellos escapan las luciérnagas!

Te deseo. Me hago feliz pensándote.
Me siento absurdamente vivo.
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¡Cómo haces mirar insidioso
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Mis migajas de pan

JORGE.– Dame migas de pan, Amparo AMPARO.– No me quedan. JORGE.– Pero vi cómo le dabas a Jaime, y a Javier, y a Josué. (Pausa.) ¿No me das migajas porque me llamo Jorge? AMPARO.– No. No te doy pan porque eres Jorge. JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. ¿Así me darías migas de pan, por lo menos? AMPARO.– No puedes no ser Jorge. Aunque no te llames Jorge. Eres y serás Jorge, hagas lo que hagas. Si te haces artista y te pones nombre artístico seguirás siendo Jorge. Si te cambias de sexo, serás Jorge con otro nombre. Si te haces monje budista y nadie te llama Jorge allí, seguirás siendo Jorge. Nada cambia quién eres JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. AMPARO.– No puedes. JORGE.– ¿Por qué no? AMPARO.– Porque no quieres… JORGE.– ¡Sí que quiero! AMPARO.–…y yo no te negaría el pan si fueses otro. Pero yo necesito negarte el pan, Jorge. JORGE.– Llámame Elis. AMPARO.– Serás Elis, pero sigues oliendo a Jorge. Te amaba, pero a mí no me engañas. No puedes ponerte máscaras…

Entre Sorora y el miedo (distopía posfeminista)

Entre Sorora y el miedo distopía posfeminista
Dramatis personae:
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