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El Viajero


Cara pan de pez
manchado de nada camina
en todo lo que se colorea
y esfuma en un martillo

de teclas y cajas
cansadas de andar
ígneas al final
de la senda mirada.

Un viajero desolado
con una cuaderna vía
en puertas de oro
de aguas gélidas

va solo por el hielo
de luciérnagas fractales
que se dispersan
en arcaicos fondos.

Viejos queridos
en sueños raspantes
mueven la leche de iba
por el cosmos figurante.

Para terminar de andar
choca la pared de espino
con un pino de nogal
en la caverna del ogro

de la tierra sagrada,
con fuerzas ancestrales
de espadas materiales
y maestros ropados

armados y malvados
en cada paso de día.
De lado, de formas,
en vacíos derechos

a la muerte de pescar
un pez desierto
medusas picantes
y piratas tuertos.

Movido, girado
en un mundo normal
inmensidad de elipses
de sonidos y luces

baten la batidora
de la cocina
de mi madre
haciendo bizcocho.


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Deseo

Creo que solo te he visto hoy
pero ya te he reconocido
en derramarme por tus ojos.
Te conozco de vivirte antes
con luciérnagas en la garganta.
De funambular acariciando
tu piel con vello de arrozales.
De coserme la lengua con hilo blanco
y que salga todo entre las orejas.

¡Que se partan las puertas y el tiempo!
¡Quiero desearte negra, sucia y dulce!
¡Bañarme en la esfera de un reloj parado!

¡Que se me resquebraja el pecho
y no se parte!
¡Que ver un gorrión sobre tu risa
que ver un lobo sobre tus ansias
que ver tus ojos de aguja en mi cara
o tu cabeza en mi regazo
solivianta la quebrazón de mi pecho!
¡Que no me hables! ¡Que me enajeno!
¡Que es mucha miel en iris, voz y boca!
¡Que se me convierte el pecho
en potable vaso en polvo
de cuyos detellos escapan las luciérnagas!

Te deseo. Me hago feliz pensándote.
Me siento absurdamente vivo.
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los ojos del cuerpo!
¡Cómo haces mirar insidioso
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Mis migajas de pan

JORGE.– Dame migas de pan, Amparo AMPARO.– No me quedan. JORGE.– Pero vi cómo le dabas a Jaime, y a Javier, y a Josué. (Pausa.) ¿No me das migajas porque me llamo Jorge? AMPARO.– No. No te doy pan porque eres Jorge. JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. ¿Así me darías migas de pan, por lo menos? AMPARO.– No puedes no ser Jorge. Aunque no te llames Jorge. Eres y serás Jorge, hagas lo que hagas. Si te haces artista y te pones nombre artístico seguirás siendo Jorge. Si te cambias de sexo, serás Jorge con otro nombre. Si te haces monje budista y nadie te llama Jorge allí, seguirás siendo Jorge. Nada cambia quién eres JORGE.– Pero puedo ser otra persona, si quieres. AMPARO.– No puedes. JORGE.– ¿Por qué no? AMPARO.– Porque no quieres… JORGE.– ¡Sí que quiero! AMPARO.–…y yo no te negaría el pan si fueses otro. Pero yo necesito negarte el pan, Jorge. JORGE.– Llámame Elis. AMPARO.– Serás Elis, pero sigues oliendo a Jorge. Te amaba, pero a mí no me engañas. No puedes ponerte máscaras…

Entre Sorora y el miedo (distopía posfeminista)

Entre Sorora y el miedo distopía posfeminista
Dramatis personae:
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CUADRO ÚNICO
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